Archive for ‘Braunschweig’

noviembre 13, 2017

Ernesto

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¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Me interesó mucho estudiar en Alemania porque me gusta la cultura. Una parte de mi familia es alemana. Mis bisabuelos llegaron después de la segunda guerra y mi abuela nació en Argentina. Mi bisabuela era de Hamburgo, y mi bisabuelo de Stuttgart. De chico ella me hablaba en alemán, me leía historias. Siempre quise venir y conocer de cerca la cultura. Para mi que estudio ingeniería, era importante estar en Alemania por el desarrollo industrial que tiene este país. Entonces pensé que era una gran oportunidad para aprender y aplicar lo que estudié.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Es algo que pienso mucho. Cuando llegás te das cuenta de las diferencias que hay, más que nada desde el punto de vista cultural. Quizá tiene que ver con la ciudad, Braunschweig al ser una ciudad chica, es muy ordenada, limpia…entonces Argentina se ve como algo mucho más caótico. Al mismo tiempo acá es todo más frío, extrañas el cariño de la gente…en Tucumán estoy acostumbrado a subirme al colectivo y saludarlo al chofer o hablar con la persona que te atiende en un negocio, y acá eso no se hace. Hay más distancia entre las personas. Lo noté con los alemanes a medida que los fui conociendo, algunos son más abiertos, otros no…y ahí depende más de uno, cuanto empeño le ponés para conocerlos. Creo que son cerrados porque son respetuosos, no quieren invadir tu espacio. No sentí que fuera algo que tenga ver con el ser extranjero, creo que es porque son reservados.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Sí bastantes. En primer lugar: yo vivía en Argentina con mi familia, entonces fue un gran cambio empezar a vivir solo. Hay muchas cosas que no aprecié de vivir en familia, y cuando estás solo se ven importantes. Más que nada las cuestiones domésticas, la comida, tener que cocinar, tener algo en la heladera, ordenar, lavar la ropa…

Con respecto a la carrera, siento que el aprendizaje fue acelerado. Acá te dan algo y lo tenés que aprender, no te esperan. Me pasó con el idioma, semana a semana tuve que progresar y no te podés quedar atrás. Aprendés sobre los tiempos, hay que hacerlo sí o sí. Hay que poner mucho esfuerzo, pero al mismo tiempo tiene sus beneficios. Nunca piensan que vas a hacer las cosas mal, desde mi experiencia siento que me depositaron toda la confianza, algo que pienso que en Argentina es muy distinto. Acá hay que sostener en el tiempo esa confianza que te dan.
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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Viajar. En octubre organizamos un viaje por el sur de Alemania y fuimos en auto, ya que no teníamos mucho dinero disponible. Eramos 6, y algunos días dormimos en el auto, ya que los hostels eran caros. Cada día fue viajar a una ciudad distinta, conocer gente nueva, conocer nuevos lugares, ver todos esos paisajes, fue una experiencia increíble más allá de la incomodidad.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

El futuro es lo más complicado…por ahora mi idea es volver a Argentina y presentar el trabajo que hice acá y rendir las materias que me quedan, recibirme, y después me gustaría mucho poder llegar a aplicar en Tucumán lo que aprendí acá. Pienso en la posibilidad de hacer un doctorado, tengo que pensar, donde y qué tema. A largo plazo me gustaría viajar más, quizá repetir la experiencia de vivir en otro país, o volver a Alemania para trabajar, siento que gané mucha experiencia en la metodología de trabajo.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Mi expectativa final es vivir en Argentina, es mi hogar y quiero establecerme ahí.

noviembre 13, 2017

Sol

Sol frente a la TU Braunschweig. Febrero 2013.

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Vine a buscar una experiencia en el exterior, siempre quise aprender otro idioma además del inglés. Me interesaba saber como es estudiar en una universidad en Alemania. No es lo mismo viajar…yo quería conocer la cultura, saber cómo viven, qué hacen. Vivir es muy distinto a estar de viaje, viviendo experimentás cosas que viajando no te pasan.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Se ve muy bien…en general lo que hablo con la gente de acá, la ven como un país que está en desarrollo, que está creciendo. No saben lo de la inseguridad…yo trato de contar como es vivir en Argentina con esas situaciones, aunque es difícil de explicar. Conocí españoles que me dijeron que quieren ir a vivir a Argentina, cosa que me sorprendió.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

No demasiado. Yo en Argentina ya vivía sola, y acá vivo sola, así que es casi lo mismo. Me veía poco con mi familia, así que no veo ningún cambio significativo. Lo que me empezó a pesar, es la idea de volver a Argentina y volver a vivir con esa sensación de inseguridad, pensar que me puede pasar cualquier cosa. Acá me siento muy segura, es tan tranquilo…aunque me gusta mucho más la vida de Argentina, empecé a pensar en cómo sería volver, y cómo sería vivir acá más que nada por cómo me siento en relación a la seguridad.
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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

El día que tuve que presentar el proyecto que quería hacer en el instituto, tenía que presentarlo al tutor de mi tutor, estaba sola, tenía que hablar en inglés y estaba muy nerviosa. Fue desconcertante, porque en un primer momento me habían dicho que tenía que pedir una entrevista formal con el Professor, y cuando lo conocí, fue de lo más amable, me dijo: vamos a caminar por el instituto, eso me aflojó y al final me sentí muy bien. Siento que fui muy valiente.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

Ahora me quiero volver a Rosario, quiero recibirme. Me imagino trabajando un tiempo en Argentina, después me gustaría volver a Alemania o a otro país para especializarme. Quiero volver, terminar la facultad, trabajar, y ver cómo voy a seguir mi carrera, porque creo que tengo más incertidumbre de cómo seguir ahora que cuando empecé la carrera. Acá vi que hay muchas posibilidades, y eso me hizo pensar cómo seguir.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Amo Rosario, pero me gustaría quizá pensar en vivir en un lugar más tranquilo en Argentina. Acá no me quedaría, es muy distinta la cultura, y no me imagino armando una vida en Alemania.

noviembre 13, 2017

Fernando

Fernando en la Biblioteca de la Uni Braunschweig. Febrero 2013.

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Quería ver que se siente estar un tiempo largo fuera de casa, estar en un lugar donde no se hable el mismo idioma. Saber cómo se estudia, cómo se investiga, cuales son los programas de la universidad…quería probarme, cómo me iba a desenvolver en un lugar nuevo donde no conozco a nadie, donde venía a vivir solo. Todo lo que implica ese desafío.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Desde mi perspectiva se ve muy distinto a como se ve cuando uno está adentro. Depende un poco desde donde la mires también, si es por los medios de comunicación, si es por cómo te la cuentan tus amigos…Yo la veo bien, me gusta la Argentina y hablando con alemanes o con otros latinos, la ven como un país que está creciendo, que está bien posicionada adentro de latinoamérica y el mundo.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Aprendí a ser un poco más ordenado con mis cosas, era un problema que yo tenía. Siempre fui una persona muy olvidadiza, de dejar cosas en cualquier lado, empezar proyectos y no terminarlos, y desde que llegué me propuse tratar de cambiar eso y creo que logré avanzar, y me siento mucho más cómodo así.
Otra cosa es que vivir en Alemania es una sensación muy rara, porque casi nunca necesitás preocuparte por nada…veo que no existe la desconfianza, esa sensación de que te pueden robar, enfrentar o que te van a estafar, no vivir con ese estado de alerta es una sensación muy distinta.

¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Cuando llegué. Me bajé del avión y tenía que tomarme el tren para venir a Braunschweig, no sabía donde estaba, ni para donde tenía que ir…yo viajé desde San Juan, me fui a Santiago de Chile, de ahí a San Pablo, desde ahí llegué a Frankfurt y finalmente a Braunschweig. Estuve casi 2 días viajando, estaba muy cansado, venía con mucho equipaje, se me rompió la valija…llegué y quise preguntar algo en alemán, y me di cuenta que no me entendían, eso fue bastante frustrante.

El día que llegué al instituto tuve una reunión con el Herr Professor, no con mi tutor sino con el director del instituto. Tuve que explicarle en inglés lo que quería hacer (en alemán me era imposible) tenía mucha tensión porque esperaba que le pareciera algo lógico lo que yo quería hacer. Hacer esa presentación en otro idioma, y a esa persona que es un ícono en la universidad, ¡alguien muy importante, muy grande, alguien que tiene tantos títulos que no entran en un renglón!. Esa situación de tener que sentarme en una mesa y hablar con él fue un hito.
Fernando

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

Al corto plazo, que es de acá a 6 meses, terminar la beca, volver a Argentina y recibirme. Mi idea es hacer un doctorado, tendría que analizar cuando y donde. En Alemania lo veo difícil, habiendo vivido acá 6 meses, creo que no la pasaría bien viviendo en Alemania 3 años…preferiría hacerlo en otro lado. En el caso de Argentina, me gustaría empezarlo allá y quizá venir un año y terminarlo en Alemania.

Después de eso, si me quedo en Argentina tendré que ser docente o investigador, ya que con un título de doctor otra cosa no se puede hacer…y sino buscar algún trabajo en alguna otra parte del mundo.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Definitivamente, para toda mi vida, no me quedaría. Tengo en mi cabeza, vivir en Argentina y hacerme viejo allá. No me veo formando una familia acá en Alemania. Volver a trabajar o a estudiar por un corto plazo sí lo veo posible, pero volvería a Argentina.

noviembre 6, 2017

En Braunschweig

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9 de febrero de 2013

Partí en tren hacia Braunschweig. Ya en el camino el paisaje me sorprendió. Traía conmigo los periódicos que me había dado Julia como publicaciones de su proyecto. Los leí mientras avanzaba el viaje y anoté en el cuaderno: Iskra, de la chispa arderá la llama. Después de un rato, el ICE se detuvo en Wolfsburg, miré por la ventana y allí estaba la fábrica de Volkswagen, con su logo inconfundible y una gran chimenea. Pensé en los obreros, aunque de pronto recordé que hoy casi no quedaban… ¿Si hay máquinas-robots que arman los autos? Entonces pensé en el abuelo de Julia y en su revolución. ¿Qué quedará de aquello? ¿A dónde habrá ido a parar aquella Iskra ¿En qué se habrá transformado?… me distraje cuando el tren volvió a arrancar; volví a mirar el cuaderno y vi que tenía anotado: Sol y Fernando 15.30 Café Herman’s.

Llegar hasta el punto de encuentro con los becarios, fue difícil. Llegué a la estación central de Braunschweig, tomé el tranvía, bajé y caminé. Caí en la Lessing Platz y no supe como seguir. Cuando llegué finalmente al hotel donde me hospedaría, tuve una sensación extraña -el hotel olía a iglesia. Dejé mis cosas y comí algo en un restaurante Chino que encontré a unos metros. El cartel del restaurante decía Büffet-Haus, Auguststraße 12, pensé que no podía fallar; además, me darían una de esas galletas de la fortuna que tanto me gustan.

Después de almorzar, tomé el Tram en dirección a la biblioteca de la Technische Universität Braunschweig. Cuando llegué a la parada, Sol y Fernando estaban ahí, los reconocí enseguida; encontré en ellos algo familiar desde el primer momento.

Percibí que la energía de Sol era más intensa que la de Fernando: Sol de Rosario, Fernando de San Juan -quizá tendría algo que ver con sus ciudades de origen. Como se había hecho tarde, fuimos primero a la biblioteca de la Universidad, ya que si se hacía aún más tarde nos quedaríamos sin luz para hacer las fotos. El edificio me hizo acordar al Palast der Republik de Berlín, quizá por los vidrios espejados.

Me contaron de la beca y de cómo habían llegado a Alemania; eran dos estudiantes de ingeniería a punto de recibirse. Entramos a la biblioteca que estaba llena de estudiantes. Afuera nevaba y desde una de las ventanas se veía un chimenea gigante que había visto antes de llegar a allí. Fernando me dijo que era una planta de energía que alimentaba a la ciudad. Hicimos las fotos dentro y fuera del edificio. Fernando me ayudó con las cámaras ya que había sido ayudante de un fotógrafo hacía un tiempo. Cuando estábamos afuera aparició Joel -un compañero mexicano- y se pusieron a charlar los tres. Quedé afuera, alejada de la conversación, en el centro de la explanada de la Bibliothek.

Caminamos en dirección al café Herman’s. Allí Sol contó que se había puesto de novia con uno de los becarios argentinos de ALEARG y que estaba trabajando en un proyecto con concreto de ultraresistencia. Fernando habló de los Gps de los trenes, y pensé en ese mundo fascinante de la ingeniería y de la técnica. Me interesaba mucho escucharlos, aunque me perdía por falta de información.

En un momento Fernando dejó de hablar de sus proyectos y me dijo que Braunschweig era muy famosa por ser la ciudad que le había entregado la nacionalidad alemana a Hitler.

Sol hablaba rápido, al punto que sentí en un momento que mi atención se desvanecía. Les entregué la postal y los dos la llenaron instantáneamente. Escribieron juntos cosas parecidas.

Aunque eran las 6 de la tarde, ya era de noche. Volví en el Tram con una sensación muy distinta a los encuentros anteriores. Pensé en qué distintas eran estas ciudades y en los diferentes mundos que habitan las personas…
Ya en el hotel, me tomé un rato para trabajar y googlé: Hitler+Braunschweig:

El día 26 de febrero de 1932, Hitler fue citado al mediodía en el número 11 de la Lützowstraße, sede de la legación del gobierno de Braunschweig en la capital del Reich. Juró allí su cargo, teniendo que pronunciar la fórmula oficial estipulada por la ley: «Juro lealtad a la constitución del Reich y del Estado, obediencia a las leyes y el cumplimiento de conciencia de mis funciones oficiales». Podía ahora presentarse en una lista electoral y ejercer un cargo público como ciudadano alemán de pleno derecho.

Encontré esa información fragmentada, de distintas fuentes, en un foro de la segunda guerra mundial. La entrada la escribía un tal Eckart, y el fragmento venía citado de: Morsey, Rudolf. Hitler als braunschweigischer Regierungsrat. Vierteljahrshefte für Zeitgeschichte. 1960;4:419-48. Cerré la laptop y me fui a dormir enojada con aquel acto tan preciso que cambiaría el curso de la historia.

10 de febrero de 2013

Al día siguiente desperté molesta. No pude dormir bien por el ruido que hacía la heladera que tenía en la pequeña habitación del hotel con olor a iglesia.

Me encontraría con Ernesto por la tarde, así que decidí recorrer la ciudad. Caminé por una Braunschweig nevada, me pareció mucho más linda de lo que me había parecido el día anterior. Investigué un poco las muestras que había, y descubrí el museo de fotografía y una muestra de Bogomir Ecker en la Hochschule für Bildende Künste Braunschweig. Me entusiasmé y caminé hasta ahí.

El trabajo me pareció fascinante, Idylle + Desaster era en parte una gran cita al fotolibro de Larry Sultan y Mike Mandel, Evidence, editado en 1977. Aquellas fotos, ahora fuera de su contexto original, se exhibían de manera miscelánea una al lado de la otra: archivos policiales, experimentos de laboratorio tipo químico, explosiones, naturaleza, fotos periodísticas intervenidas, etc. Entré y me sorprendió un estudiante de Ecker que me hizo una visita guiada por la muestra. Me contó que el artista había comprado esas fotos por eBay durante muchos años hasta armar esa colección. En el centro de la sala se veía una instalación con muebles rescatados de la DDR, rodeados por aquellas fotografías, y tapados por un material aislante contra el ruido, la muestra continuaba en Berlín. Was für ein Erlebnis fue toparme con la muestra de Ecker. Fue un acontecimiento descubrir esa obra tan ligada a la técnica y a la comunicación, estar justo ahí en ese momento… Me acordé de sus esculturas que había visto en alguna oportunidad, aquellos objetos extraños, que parecían salidos de una película vintage de ciencia ficción.

Salí, afuera el día era luminoso como pocos hasta ese momento, aunque el frío persistía y yo me sentía corroída por la incertidumbre de aquella obra que acaba de ver. Camino al encuentro, saqué algunas fotos de la ciudad con la influencia que me quedaba del trabajo de Ecker y decidí cambiar la película a blanco y negro.

Llegué a otro edificio de la TU donde me esperaba Ernesto, un ingeniero químico tucumano, que estaba con Lucazs, su amigo polaco. De nuevo sentí esa familiaridad, me hizo acordar a alguien de mi entorno más íntimo, aunque no supe muy bien qué era lo que generaba esa empatía.

Después de hacer las fotos frente a su lugar de trabajo, el frío era insoportable y nos fuimos al ya conocido café Herman’s. Ahí me contó de su proyecto de investigación sobre las enzimas. Me dijo que trabajaba en la transformación de los elementos. En este caso, estaba trabajando con la posibilidad de transformar el azúcar en algo distinto y esperaba poder aplicar sus conocimientos en Tucumán -tan popular por su industria azucarera.

Mientras charlabamos, el polaco jugaba con su celular. Ernesto me habló de lo mucho que lo había transformado su experiencia en Alemania, tanto por lo que estaba aprendiendo como por su trabajo en el instituto y en el laboratorio. Me contó que tenía varios grupos de amigos y que no estaba solo con los argentinos, sino que se había abierto a otras personas. Hablé con Lucasz sobre W imie, la película polaca que había visto en Berlín, pero creo que confundimos la directora y la conversación no llegó a ningún lado.

Se fueron y yo me quedé trabajando en el bar un rato. Cuando llegó el momento de pagar el café, hurgué en mi billetera para sacar los euros, y encontré el papelito de la galleta de la fortuna que me habían dado en el restaurant chino al mediodía; el mensaje decía: ‘Sometimes, travelling to new places can bring great transformation’ 有时候,到新的地方旅行会带来巨大的转变. Pagué, guardé todo y salí.

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noviembre 6, 2017

Braunschweig- Karlsruhe

Braunschweig
Hildesheim
Göttingen
Kassel
Fulda
Hanau
Manheim
Karlsruhe