Archive for ‘Uncategorized’

noviembre 24, 2017

Intro

Lobeda

Ressemblance: Cuando los deseos viajan

What happens is always so far ahead from us, that we can never catch up with it and know its true appearance.

De la película W imie de Malgorzata Szumowska

En el mes de febrero de 2013, fui invitada por segunda vez por el Servicio Alemán de Intercambio Académico a realizar un proyecto documental. Mi primera experiencia en Alemania como becaria había sido entre los años 2006 y 2007. En ese momento me focalicé en todas aquellas personas que, al igual que yo, eran extranjeras; eso derivó en una serie de retratos fotográficos. Las migraciones me interesan; estar en un lugar extraño, sentirse extranjero. En aquella oportunidad, recuerdo que les había preguntado a todos qué habían ido a buscar a Alemania. Esta vez, cinco años más tarde y con una distancia considerable de aquellos años de estudiante, decidí hacer algo similar, pero solo con becarios argentinos. Esto me permitiría retomar el tema de las migraciones, hacerme preguntas sobre el presente de mi país y encontrarme con parte de la historia de Occidente en Alemania. Viajar para narrar con mi cámara de fotos, con el dibujo y la escritura como si fuesen herramientas de lucha para dar significado a la experiencia y aumentar la intimidad con ella –como diría John Berger.

Cada encuentro incluiría fotografías del lugar de trabajo, un retrato, una entrevista con seis preguntas y el pedido de que me enviase una postal a Buenos Aires, en la que el becario o la becaria dejaría por escrito algo relacionado con su experiencia de viaje. Luego, yo escribiría un relato del encuentro.

En este viaje, recorrí seis ciudades. Aterricé en Berlín, donde me encontré con Clara, una socióloga a punto de terminar su doctorado, y con Julia, una artista que trabaja con su historia personal. Luego llegué a Braunschweig –una ciudad que quedaba a una hora de Berlín–, donde me reuní con tres estudiantes de Ingeniería, y desde ahí seguí viaje a Karlsruhe. Allí conocí a Mariela, que estaba haciendo su doctorado en Física, y a otros tres estudiantes de Ingeniería, Juan, Manuel y Maxi. El próximo destino fue Jena, desde donde fui a Weimar y volví en el mismo día. En Jena vivía Damián, que tenía una beca para hacer su doctorado en Filosofía; y en Weimar, Carlos, que se encontraba realizando parte de su doctorado en Arquitectura. Desde Jena tomé un tren hacia Rostock, donde me esperaba nuevamente Clara, la socióloga con la que había estado en Berlín. Volví a Berlín y, allí, pude entrevistar a una pareja, Alejandro y Lucía –ella, llevando a cabo su doctorado en Filosofía y él, en Geología.

Mi interés se centró en este grupo de personas que eligieron autoexiliarse. Quería preguntarles a estos viajeros acerca de sus deseos y sus miedos; percibir la idea que ellos tenían del pasado, del presente y del futuro era algo que me atraía. En definitiva, ellos serían mis guías en este viaje.


Im Februar 2013 erhielt ich zum zweiten Mal eine Einladung vom DAAD (Deutscher Akademischer Austauschdienst). Mein Vorhaben war, das Leben von Stipendiatinnen und Stipendiaten in Deutschland zu dokumentieren. Meine erste Erfahrung mit diesem Thema lag einige Jahre zurück: Von 2006 bis 2007 galt meine Aufmerksamkeit Menschen, die sich wie ich selbst als Ausländer in Deutschland aufhielten. Das Ergebnis war eine Serie von fotografischen Porträts. Migrationsbewegungen interessieren mich: An einem fremden Ort sein, sich als Ausländer fühlen. Damals stellte ich allen die Frage, wonach sie in Deutschland gesucht hatten. Dieses Mal – fünf Jahre später, aus einer beträchtlichen Distanz zu diesen Jahren des Studiums – wollte ich etwas Ähnliches unternehmen, doch nur mit argentinischen Stipendiaten. Das sollte mir Möglichkeiten eröffnen, das Thema Migration wieder aufzugreifen, mir Fragen zur aktuellen Lage in meinem Land zu stellen und mich in Deutschland mit einem Teil der Geschichte des Westens auseinanderzusetzen. Ich wollte reisen, um mit meiner Fotokamera, mit dem Zeichnen und dem Schreiben zu erzählen, als wären es Kampfinstrumente, mittels derer man die Erfahrung mit Bedeutung aufladen und, wie John Berger sagen würde, die Intimität mit ihr vertiefen kann.

Jede Begegnung sollte in Fotos vom Arbeitsort, einem Porträt und einem Interview dokumentiert werden, in dem sechs Fragen zu beantworten waren. Außerdem waren die Stipendiatin bzw. der Stipendiat gebeten, mir eine Postkarte nach Buenos Aires zu schicken, auf der sie etwas Schriftliches zu der Erfahrung ihrer Reise festhielten. Später wollte ich die Begegnungen selbst in kurzen Texten aufzeichnen.

Stationen dieser Reise waren sechs Städte: Mein Flugzeug landete in Berlin, wo ich mich mit Clara und Julia traf. Clara ist eine Soziologin, die kurz vor dem Abschluss ihrer Doktorarbeit stand, und Julia arbeitete als Künstlerin über ihre eigene Geschichte. Die nächste Stadt, nicht weit von Berlin gelegen, war Braunschweig. Dort traf ich mich mit drei Ingenieurstudenten, dann fuhr ich weiter nach Karlsruhe, wo ich Mariela kennenlernte. Sie arbeitete an ihrer Dissertation in Physik. Außerdem hatte ich dort Begegnungen mit drei weiteren Ingenieurstudenten: Juan, Manuel und Maxi. Das nächste Ziel war Jena, von dort fuhr ich nach Weimar und kehrte noch am selben Tag nach Jena zurück, wo ich Damián traf, der an seiner Promotion in Philosophie arbeitete. In Weimar lernte ich Carlos kennen, der dort einen Teil seiner Doktorarbeit in Architektur schrieb. Von Jena nahm ich dann den Zug nach Rostock. Dort traf ich wieder mit Clara zusammen, der Soziologin, die ich schon in Berlin gesehen hatte. Dann fuhr ich wieder nach Berlin zurück, wo ich ein Gespräch mit einem Paar führen wollte: Mit Lucía, die ihre Doktorarbeit in Philosophie schrieb, und Alejandro, der in Geologie promovierte.

Mein Interesse konzentrierte sich auf diese Gruppe von Menschen, die sich für ein freiwilliges Exil entschieden hatte. Es reizte mich, nach ihren Wünschen und Ängsten zu fragen, etwas von den Vorstellungen wahrzunehmen, welche diese Reisenden von der Vergangenheit, der Gegenwart und der Zukunft hatten. Sie sollten schließlich meine Reiseführer werden.

 

noviembre 16, 2017

Con Lucía y Ale en Berlín

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¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Ale: Varias cosas, creo que principalmente un desarrollo académico-profesional. Vine a buscar vivir en una sociedad diferente a la mía, yo soy Argentino, pero estuve un tiempo viviendo en Estados Unidos. Buscaba otro tipo de vida, cómo me podía encontrar es una sociedad que es diferente a las otras dos. También en el primer viaje a Alemania, fue donde empezamos la convivencia con Lucía. Todo esto mejoró mi impresión sobre mi mismo y sobre los demás.

Lucía: Vine a buscar un cambio de perspectiva, vivir en otro lugar haciendo lo que me gusta. Vivir lo cotidiano en otro lugar. Siempre pensé que podía aprender de una experiencia así, estar fuera, sin amigos, familia, sin los símbolos que entiendo y las estructuras que conozco. Sentía que esto me ayudaría a cambiar cuestiones de mi vida personal y profesional. Vivir en otro contexto y adaptarme.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Ale: Se ve de distintas maneras. A veces tenés la impresión de que se ve que Argentina está mal…pero es un punto de vista al estar afuera. Muchas veces leo los diarios de Argentina y siento todo allá es más complicado, pero creo que es por la distancia, al no estar metido en la sociedad la lectura de los hechos cambia. De todas formas también creo que cuando estás viviendo afuera la percepción es que no es todo tan malo como sentís cuando estás allá. El hecho de vivir en otro país te permite ver esos problemas de otra forma, te das cuenta que esos problemas al final no son tan graves en sí. Que esos problemas tienen solución, no será fácil, pero la hay.

Lucía: Creo que desde acá Argentina se ve bien, se ve mejor que estando allá. Me fue posible detectar cuales son los problemas que creo tenemos que resolver para estar mejor. Desde mi perspectiva veo que son problemas de relaciones sociales, y creo que es muy posible cambiarlos, porque no son esenciales, no hacen a nuestra naturaleza y se pueden resolver modificando conductas. Creo que estando inmerso todo está mal, pero desde afuera se puede distinguir y son cosas resolubles.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o a tu personalidad?

Ale: Creo que haber vivido tanto tiempo afuera de Argentina, me hizo ser mucho más abierto a diferentes actitudes, reacciones, o formas de entender las mismas cosas. Es algo muy de porteño decir: Las cosas son así. Y viviendo en otros lugares, te das cuenta que las cosas no son siempre como uno cree, y entendí que las cosas se pueden hacer de otra forma, a veces mejor, a veces peor, pero no hay un camino para seguir “ideal” o ” el que hay que seguir”. Haber vivido en diferentes sociedades me dio la posibilidad de ver que hay otras perspectivas y distintas formas de abordar el mismo problema. Me abrió la cabeza pensar en esto, en los diferentes caminos para resolver, para poder entender a la gente, para poder relacionarme con el otro.

Lucía: En lo personal sí, porque estar acá fue una suerte de independencia y de fortaleza. También estar con mi pareja, habernos casado, empezar una convivencia, fortalecer la relación es muy importante. Y a nivel profesional también, yo me fui apenas comencé el doctorado, y cuando llegué el trabajo tomó otra dimensión, le dí más importancia, me lo tomé más en serio.

¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Ale: Sigo con las diferentes culturas…por mi trabajo estuve en Kirguistán. Kirguistán es un país con una cultura totalmente diferente a todas las que conocí. Gente tan diferente…no son occidentales, eso ya es totalmente contrario a nuestra cultura, son musulmanes, tuvieron un régimen soviético impuesto y tienen otra formación cultural de base. En general cuando voy al campo, lo que hago es subir montañas y sacar muestras. Una vez allá en Kirguistán, había solamente 2 caballos disponibles, entonces fui yo con un kirguís. Teníamos que pasar el día, subir la montaña y bajar. Yo no hablo ni kirguís, ni ruso…la comunicación estaba complicada. Estuvimos todo el día juntos sin hablar, y cuando estábamos volviendo el tipo se paso todo el regreso cantando, silbando una melodía kirguís. Y de pronto no se como interpreté que me pedía que le cantara algo de Argentina. Y eso es muy parecido a lo que pasa en el campo en Argentina, la gente cuando va a caballo, canta, silba, ese es el folclore. En ese momento se me presentó algo muy humano…gente que está en Kirguistán, en un país muy lejos del nuestro con otra base cultural, pero al final hay un punto de conexión con la música que es el mismo, en una montaña en Kirguistán o en un campo Argentino.
Ale

Lucía: La sorpresa de estar en las bibliotecas de las universidades. El estar en ese ambiente tan predispuesto hacia los estudiantes…tan organizado, cómodo, con tanta bibliografía. Otra cosa que me marcó fue el primer invierno, fue muy distinto a vivir el de Buenos Aires.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

Ale: Me imagino bien en principio. Me lo imagino en Argentina. Lo que hace esta experiencia es mejorar mi futuro. Sea cual sea, me parece que va a ser mejor del que hubiese sido si me hubiese quedado en Argentina. Estoy seguro de eso.

Lucía: El futuro me lo imagino en Argentina. Mi intensión es seguir en la investigación, poder conectarme mucho con el afuera, el haber estado acá ya me abrió la cabeza hacia el intercambio. Lo más importante de estar acá es la reunión con gente de todos lados del mundo y eso en Argentina no es tan común. Se tratan los mismos temas pero desde distintos puntos de vista.

Lucia

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Ale: No. No sería el lugar donde yo me quedaría a vivir para siempre. Creo que mi cultura es tan fuerte, que me sería muy difícil desprenderme totalmente de eso. Si realmente querés plantear una vida en Alemania, tenés que dejar de lado un montón de cosas que no estaría dispuesto a resignar.

Lucía: Me gustaría mucho ir y venir. Me gusta Alemania, me siento muy bien acá, y me gustaría seguir viniendo. Establecerme para siempre, no, para eso pienso en la Argentina.

noviembre 3, 2017

Ausblick

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