Damián

Damián frente a la Schiller Uni Jena. Febrero 2013.

14 de febrero
Friedrich-Schiller-Universität
Jena

Fuimos a almorzar al comedor de la Universidad –a la famosa Mensa una vez más–. Damián me contó sobre su proyecto de doctorado en Filosofía; habló de Napoleón, de la batalla de Jena, de la Revolución Francesa, de Hegel –eran los temas de su trabajo–. También enumeró algunas de las razones por las cuales estaba en Alemania. Más tarde nos tomamos un café en un bar, donde le hice la entrevista. Allí había un grupo de italianos que hablaban muy fuerte. Damián los saludó y se quedó charlando con ellos en su idioma. En la entrevista habló sobre su relación con la ciudad, la vida universitaria, los aspectos que le parecían llamativos de la sociedad alemana. Me contó, además, su percepción respecto de la relación que tienen los individuos con el trabajo. Esto era algo que a mí siempre me había llamado la atención también. En Alemania, la mayoría de las personas cumplen su función laboral sabiendo que son imprescindibles para el sistema o el engranaje social. Parecería que hay una especie de orgullo en ocupar cada puesto de trabajo, algo que en Argentina es difícil de encontrar. Damián lo explicó todo de un modo más extenso y desde un lugar más académico –que me sería difícil de traducir–. Me resultó interesante escuchar de una manera formal y clara algo que yo ya había percibido.

Él se excusó, tenía que volver a trabajar; aunque antes de partir me recomendó que fuera a Lobeda, en las afueras, donde se encontraba una ciudad soviética construida durante la DDR. 

Emprendí el viaje hacia Lobeda. 

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14 Februar
Friedrich-Schiller-Universität
Jena

Wir gingen Mittagessen, einmal mehr in der berühmten Mensa. Damián erzählte von seinem Dissertationsprojekt in Philosophie. Er sprach von Napoleon, der Schlacht bei Jena, der Französischen Revolution, von Hegel – dies waren seine Arbeitsthemen. Er zählte auch einige der Gründe auf, weshalb er in Deutschland war. Dann tranken wir einen Kaffee in einer Bar, wo ich das Interview mit ihm führte. Dort gab es eine Gruppe von Italienern, die sehr laut sprachen. Damián ging zu ihnen, grüßte sie und unterhielt sich eine Weile auf Italienisch mit ihnen. Im Interview sprach er über seine Beziehung zu der Stadt, das Leben an der Universität und über das, was ihm an der deutschen Gesellschaft bemerkenswert erschien. Außerdem erläuterte er, wie er die Beziehung der Menschen zur Arbeit sah. Das war etwas, worauf sich auch meine Aufmerksamkeit immer gerichtet hatte. In Deutschland erfüllen die meisten Menschen ihre Funktion in der Überzeugung, dass sie für das System oder das soziale Getriebe unverzichtbar sind. Es scheint eine Art Stolz zu geben, mit dem jeder Arbeitsplatz besetzt wird – etwas, was in Argentinien schwer zu finden wäre. Damián erklärte alles ausführlicher und von einer akademischeren Perspektive aus, die für mich schwierig zu übersetzen wäre. Es war interessant für mich zu hören, wie etwas, das ich schon selbst wahrgenommen hatte, systematisch und klar ausgedrückt wurde. 

Er verabschiedete sich, er musste zurück an seine Arbeit. Ehe er ging, empfahl er mir, Lobeda zu besuchen, eine sowjetische Stadt am Stadtrand von Jena, die zu DDR-Zeiten gebaut worden war. 

Ich unternahm die Fahrt nach Lobeda.

Übersetzung. Uwe Schoor.

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Entrevista

Doctorando en Filosofía
Friedrich Schiller University Jena
Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Jena

JP: ¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

D: Lo que vine a buscar a Alemania es la oportunidad de continuar mi proyecto doctoral que comenzó en 2011 en Argentina. Acá, uno tiene la posibilidad de desplazarse a otras regiones sin que sea muy oneroso. La cuestión académica es muy importante y, también, que pueda profundizar los conocimientos del idioma. Dado que mi tesis es sobre temas que parcialmente se atienen a la filosofía alemana, para mí es importante tener la experiencia de hacer el trabajo filosófico acá, hablando en alemán, sin tener la mediación de la traducción de los textos y las discusiones en torno a esos textos.

JP: ¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

D: No voy a decir ninguna originalidad al respecto. Lo inmediato es ver aquello que se diferencia positivamente: lo malo que tiene Argentina y lo bueno que tiene Alemania. Pero, a medida que van pasando las semanas y los meses, se revierte esa impresión y se empieza a advertir qué es lo positivo que tiene Argentina, en lo que corresponde a las instituciones, a la sociedad civil en general, en contraposición con Alemania.

JP: ¿Notás algún cambio significativo con relación a tu vida, a tu carrera o a tu personalidad?

D: En lo que se refiere a mi manera de trabajar, no siento mucho cambio, pero sí acá tengo la posibilidad de acceder a recursos materiales y simbólicos que en Buenos Aires es más difícil.

En lo personal, para mí es una experiencia interesante estar viviendo en una ciudad mucho más chica que Buenos Aires, con costumbres muy distintas. Un tercio de los habitantes de Jena son estudiantes y, al ser una ciudad que gira en torno a la Universidad, hay muchas actividades que están vinculadas con ellos. Esa es una de las cosas que más me gusta, hay un lindo clima estudiantil. 

JP: ¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿algo que consideres un hito dentro de la estadía?

D: Me resulta muy interesante cómo se articula la sociedad alemana y la relación que existe entre el ingreso al mercado laboral y el ingreso a las instituciones educativas de los individuos. 

D: Lo que más me llama la atención es ver cómo el sistema alemán está conformado por un conjunto de contenciones materiales y simbólicas para dotar de dignidad a cada persona que se encuentra llevando a cabo una tarea, una determinada función en un lugar de la sociedad. El maestro de la escuela es el maestro al cual se lo respeta porque ocupa un lugar vital en la sociedad, tan vital como el del rector de la escuela, como el del ministro de Educación o como el del que está recogiendo la basura o limpiando la nieve. Eso puede tener distintas lecturas políticas: por un lado, uno podría decir qué bueno que es que exista ese reconocimiento social que en Argentina o en otros países no existe. Uno podría decir que el que trabaja como mozo en muchos países del tercer mundo no quiere ser mozo, no estudió para ser mozo y va de mala gana a su trabajo porque quizá está estudiando para ser otra cosa y eso solamente es un trabajo temporario, o quizá se acuesta todas las noches pensando que podría hacer otra cosa el día siguiente. Pero acá existe ese reconocimiento y es muy común ver que mucha gente que trabaja en un puesto laboral que no requiere demasiada calificación haya estudiado ya en una escuela técnica al menos un año –si no dos o tres– haciendo cursos prácticos de distintas características que lo habilitan para trabajar en ese puesto. 

JP: ¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

D: Tengo cierta idea de lo que quiero hacer, me gustaría estar acá un año y medio más con la beca y, luego, volver a Argentina, terminar mi tesis de doctorado, presentarme al Conicet, dar clases de Filosofía y dedicarme a la filosofía en los marcos institucionales de Argentina. Pero soy consciente de que las posibilidades en general no son muchas, el sistema es exigente y hay muchas variables que dependen más de las circunstancias que de uno. Hoy, el Conicet está pasando por uno de sus mejores momentos en 55 años y están otorgando becas y cupos para ingreso a carreras como nunca lo habían hecho, realmente están en una posición muy privilegiada las personas que hoy están trabajando en el Conicet, comparado con quien trabajaba en los años 90. Sinceramente no sé hasta cuándo puede durar eso, en Argentina siempre hay un horizonte de incertidumbre que hace que la capacidad de pronosticar sea un tanto compleja. 

JP: ¿Te quedarías en Alemania definitivamente, como plan de vida?

D: Me siento muy identificado en muchos aspectos con la cultura de Alemania, con la manera de trabajar, en especial con la relación entre el individuo y el trabajo en lo cotidiano. Pero me siento muy arraigado con mi grupo de amigos, con mi entorno, mi familia, que todos viven en Buenos Aires. Volvería a Argentina también porque lo que tiene para ofrecer Alemania tampoco es el paraíso en la Tierra. 

En Argentina hay un dinamismo que está relacionado con tener actividades laborales diferentes –por ejemplo, alguien que estudió Filosofía puede dar clases en un colegio secundario–, y eso acá, en Alemania, no existe.


Interview

Doktorand in Philosophie
Friedrich Schiller Universität Jena
Buenos Aires – Jena

JP: Was hast du dir vorgestellt, was du in Deutschland finden würdest, was ist das Wichtige für dich an dieser Reise?

D: Was ich in Deutschland gesucht habe, ist die Gelegenheit, an meinem Dissertationsprojekt weiterzuarbeiten, das ich 2011 in Argentinien begonnen habe. Hier hat man die Möglichkeit, andere Regionen zu bereisen, ohne dass dies sehr kostspielig wird. Die akademische Laufbahn ist sehr wichtig, und ich möchte auch meine Sprachkenntnisse vertiefen. Da meine Dissertation Themen behandelt, die zum Teil mit der deutschen Philosophie verbunden sind, ist es für mich wichtig, dass ich diese philosophische Arbeit hier machen und dabei deutsch sprechen kann, also ohne die Vermittlung durch eine Übersetzung der Texte und der Diskussionen im Umfeld dieser Texte.

JP: Wie sieht man Argentinien von Deutschland aus?

D: Dazu werde ich nichts besonders Originelles sagen. Was man sofort sieht, ist das, was sich positiv von Argentinien unterscheidet: Das, was schlecht ist in Argentinien, und das, was gut ist in Deutschland. Aber im Laufe der Wochen und Monate kehrt sich dieser Eindruck um, und man beginnt das Positive an Argentinien zu bemerken, in Bezug auf die Institutionen, die Zivilgesellschaft im allgemeinen – das ist ein Gegensatz zu Deutschland.

JP: Bemerkst du irgendeine bedeutende Veränderung in Bezug auf dein Leben, dein Studium oder dich als Person?

D: Was meine Arbeitsweise betrifft, bemerke ich kaum Veränderungen. Aber hier habe ich Zugang zu materiellen und symbolischen Mitteln, was in Buenos Aires schwieriger ist. 

Im persönlichen Bereich ist es eine interessante Erfahrung für mich, in einer Stadt zu leben, die viel kleiner als Buenos Aires ist und wo man ganz andere Gewohnheiten hat. Jena ist eine Universitätsstadt, ein Drittel der Einwohner sind Studenten. Vieles, was man hier unternehmen kann, ist davon geprägt, und das gehört zu den Dingen, die mir hier am meisten gefallen. Es gibt ein schönes Studentenleben hier.

JP: Gibt es etwas, das dich bis zum heutigen Tag geprägt hat, etwas wie einen Meilenstein deines Aufenthalts?

D: Ich finde es sehr interessant, wie die Gesellschaft in Deutschland strukturiert ist und welche Beziehungen es zwischen der Eingliederung in den Arbeitsmarkt und dem Zugang der Individuen zu den Bildungsinstitutionen gibt. 

Am bemerkenswertesten ist für mich zu sehen, dass das deutsche System aus einer Anzahl von materiellen und symbolischen Absicherungen gebildet wird, durch die jeder Person, die eine Aufgabe erfüllt, eine bestimmte Funktion an einem Platz der Gesellschaft ausübt, eine Würde verliehen wird. Der Schullehrer ist der Lehrer, der respektiert wird, weil er einen lebenswichtigen Platz in der Gesellschaft einnimmt, genau so lebenswichtig wie der Schuldirektor, der Bildungsminister oder derjenige, der den Müll beseitigt oder Schnee fegt. Von der politischen Seite her kann man das unterschiedlich betrachten: Einerseits könnte man sagen, dass es gut ist, wenn es eine soziale Anerkennung gibt, wie sie in Argentinien oder anderen Ländern nicht existiert. Man könnte auch sagen, in vielen Ländern der dritten Welt kommt es vor, dass der Kellner gar kein Kellner sein möchte: Er hat nicht gelernt und studiert, um Kellner zu sein, und geht schlecht gelaunt zur Arbeit, weil er eigentlich studiert, um etwas anderes zu werden, weshalb seine Arbeit nur ein Durchgangsstadium ist. Oder er legt sich jede Nacht mit dem Gedanken zu Bett, dass er am nächsten Tag etwas anderes tun könnte. Hier aber gibt es diese Anerkennung, und es ist sehr verbreitet, dass Menschen, deren Arbeitsplatz keine größere Qualifikation erfordert, schon ein Jahr – oder auch zwei oder drei Jahre – eine Ausbildung gemacht haben und Praxiskurse verschiedener Art belegen, die sie befähigen, auf diesem Platz zu arbeiten.

JP: Wie stellst du dir deine Zukunft vor? Was sind deine Erwartungen, Träume, Ängste, Hoffnungen?

D: Ich habe gewisse Vorstellungen davon, was ich machen möchte. Ich würde gern noch anderthalb Jahre als Stipendiat hier arbeiten und dann nach Argentinien zurückkehren, meine Dissertation abschließen, mich beim CONICET (Argentinischer Rat für wissenschaftliche und technische Forschung) bewerben, Philosophie unterrichten und mich im institutionellen Rahmen Argentiniens der Philosophie widmen. Mir ist aber bewusst, dass es nicht so viele Möglichkeiten gibt. Das System ist sehr anspruchsvoll, und es gibt viele Variablen, die eher von den Umständen als von einem selbst abhängen. Der CONICET erlebt zur Zeit seine beste Phase in 55 Jahren, man vergibt Stipendien und Plätze für die Aufnahme einer wissenschaftlichen Karriere wie nie zuvor. Wer heute im CONICET arbeitet, ist wirklich in einer privilegierten Position, wenn man das mit den Daten der neunziger Jahre vergleicht. Ehrlich gesagt, weiß ich nicht, wie lange das dauern wird. In Argentinien gibt es immer eine gewisse Unsicherheit, so dass es ziemlich schwer ist, Voraussagen zu treffen.

JP: Würdest du endgültig in Deutschland bleiben, als Lebensentscheidung?

D: In vielen Aspekten identifiziere ich mich mit der deutschen Kultur: mit der Arbeitsweise, insbesondere mit der Beziehung zwischen dem Individuum und der alltäglichen Arbeit. Aber ich bin auch stark in Buenos Aires verwurzelt, dort habe ich mein Umfeld, meine Freunde und meine Familie leben dort. Noch aus einem anderen Grund würde ich nach Argentinien zurückkehren: Was Deutschland bietet, ist auch nicht das Paradies auf Erden.

In Argentinien gibt es eine Dynamik, die mit den unterschiedlichen Aktivitäten auf dem Arbeitsmarkt zu tun hat: Zum Beispiel kann jemand, der Philosophie studiert hat, in der Sekundarstufe unterrichten. Das gibt es hier in Deutschland nicht.

Übersetzung. Uwe Schoor.

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