Ernesto

Ernesto es estudiante de ingeniería química, viene de Tucumán, ahora vive en Braunschweig.
Fue uno de los 3 becarios que entrevisté en esa ciudad.

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10 de febrero de 2013

Al día siguiente desperté molesta. No pude dormir bien por el ruido que hacía la heladera que tenía en la pequeña habitación del hotel con olor a iglesia.

Me encontraría con Ernesto por la tarde, así que decidí recorrer la ciudad. Caminé por una Braunschweig nevada, me pareció mucho más linda de lo que me había parecido el día anterior. Investigué un poco las muestras que había, y descubrí el museo de fotografía y una muestra de Bogomir Ecker en la Hochschule für Bildende Künste Braunschweig. Me entusiasmé y caminé hasta ahí.

El trabajo me pareció fascinante, Idylle + Desaster era en parte una gran cita al fotolibro de Larry Sultan y Mike Mandel, Evidence, editado en 1977. Aquellas fotos, ahora fuera de su contexto original, se exhibían de manera miscelánea una al lado de la otra: archivos policiales, experimentos de laboratorio tipo químico, explosiones, naturaleza, fotos periodísticas intervenidas, etc. Entré y me sorprendió un estudiante de Ecker que me hizo una visita guiada por la muestra. Me contó que el artista había comprado esas fotos por eBay durante muchos años hasta armar esa colección. En el centro de la sala se veía una instalación con muebles rescatados de la DDR, rodeados por aquellas fotografías, y tapados por un material aislante contra el ruido, la muestra continuaba en Berlín. Was für ein Erlebnis fue toparme con la muestra de Ecker. Fue un acontecimiento descubrir esa obra tan ligada a la técnica y a la comunicación, estar justo ahí en ese momento… Me acordé de sus esculturas que había visto en alguna oportunidad, aquellos objetos extraños, que parecían salidos de una película vintage de ciencia ficción.

Salí, afuera el día era luminoso como pocos hasta ese momento, aunque el frío persistía y yo me sentía corroída por la incertidumbre de aquella obra que acaba de ver. Camino al encuentro, saqué algunas fotos de la ciudad con la influencia que me quedaba del trabajo de Ecker y decidí cambiar la película a blanco y negro.

Llegué a otro edificio de la TU donde me esperaba Ernesto, un ingeniero químico tucumano, que estaba con Lucazs, su amigo polaco. De nuevo sentí esa familiaridad, me hizo acordar a alguien de mi entorno más íntimo, aunque no supe muy bien qué era lo que generaba esa empatía.

Después de hacer las fotos frente a su lugar de trabajo, el frío era insoportable y nos fuimos al ya conocido café Herman’s. Ahí me contó de su proyecto de investigación sobre las enzimas. Me dijo que trabajaba en la transformación de los elementos. En este caso, estaba trabajando con la posibilidad de transformar el azúcar en algo distinto y esperaba poder aplicar sus conocimientos en Tucumán -tan popular por su industria azucarera.

Mientras charlabamos, el polaco jugaba con su celular. Ernesto me habló de lo mucho que lo había transformado su experiencia en Alemania, tanto por lo que estaba aprendiendo como por su trabajo en el instituto y en el laboratorio. Me contó que tenía varios grupos de amigos y que no estaba solo con los argentinos, sino que se había abierto a otras personas. Hablé con Lucasz sobre W imie, la película polaca que había visto en Berlín, pero creo que confundimos la directora y la conversación no llegó a ningún lado.

Se fueron y yo me quedé trabajando en el bar un rato. Cuando llegó el momento de pagar el café, hurgué en mi billetera para sacar los euros, y encontré el papelito de la galleta de la fortuna que me habían dado en el restaurant chino al mediodía; el mensaje decía: ‘Sometimes, travelling to new places can bring great transformation’ 有时候,到新的地方旅行会带来巨大的转变. Pagué, guardé todo y salí.

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¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Me interesó mucho estudiar en Alemania porque me gusta la cultura. Una parte de mi familia es alemana. Mis bisabuelos llegaron después de la segunda guerra y mi abuela nació en Argentina. Mi bisabuela era de Hamburgo, y mi bisabuelo de Stuttgart. De chico ella me hablaba en alemán, me leía historias. Siempre quise venir y conocer de cerca la cultura. Para mi que estudio ingeniería, era importante estar en Alemania por el desarrollo industrial que tiene este país. Entonces pensé que era una gran oportunidad para aprender y aplicar lo que estudié.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Es algo que pienso mucho. Cuando llegás te das cuenta de las diferencias que hay, más que nada desde el punto de vista cultural. Quizá tiene que ver con la ciudad, Braunschweig al ser una ciudad chica, es muy ordenada, limpia…entonces Argentina se ve como algo mucho más caótico. Al mismo tiempo acá es todo más frío, extrañas el cariño de la gente…en Tucumán estoy acostumbrado a subirme al colectivo y saludarlo al chofer o hablar con la persona que te atiende en un negocio, y acá eso no se hace. Hay más distancia entre las personas. Lo noté con los alemanes a medida que los fui conociendo, algunos son más abiertos, otros no…y ahí depende más de uno, cuanto empeño le ponés para conocerlos. Creo que son cerrados porque son respetuosos, no quieren invadir tu espacio. No sentí que fuera algo que tenga ver con el ser extranjero, creo que es porque son reservados.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Sí bastantes. En primer lugar: yo vivía en Argentina con mi familia, entonces fue un gran cambio empezar a vivir solo. Hay muchas cosas que no aprecié de vivir en familia, y cuando estás solo se ven importantes. Más que nada las cuestiones domésticas, la comida, tener que cocinar, tener algo en la heladera, ordenar, lavar la ropa…

Con respecto a la carrera, siento que el aprendizaje fue acelerado. Acá te dan algo y lo tenés que aprender, no te esperan. Me pasó con el idioma, semana a semana tuve que progresar y no te podés quedar atrás. Aprendés sobre los tiempos, hay que hacerlo sí o sí. Hay que poner mucho esfuerzo, pero al mismo tiempo tiene sus beneficios. Nunca piensan que vas a hacer las cosas mal, desde mi experiencia siento que me depositaron toda la confianza, algo que pienso que en Argentina es muy distinto. Acá hay que sostener en el tiempo esa confianza que te dan.

¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Viajar. En octubre organizamos un viaje por el sur de Alemania y fuimos en auto, ya que no teníamos mucho dinero disponible. Eramos 6, y algunos días dormimos en el auto, ya que los hostels eran caros. Cada día fue viajar a una ciudad distinta, conocer gente nueva, conocer nuevos lugares, ver todos esos paisajes, fue una experiencia increíble más allá de la incomodidad.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

El futuro es lo más complicado…por ahora mi idea es volver a Argentina y presentar el trabajo que hice acá y rendir las materias que me quedan, recibirme, y después me gustaría mucho poder llegar a aplicar en Tucumán lo que aprendí acá. Pienso en la posibilidad de hacer un doctorado, tengo que pensar, donde y qué tema. A largo plazo me gustaría viajar más, quizá repetir la experiencia de vivir en otro país, o volver a Alemania para trabajar, siento que gané mucha experiencia en la metodología de trabajo.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Mi expectativa final es vivir en Argentina, es mi hogar y quiero establecerme ahí.

 

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