noviembre 6, 2017

En Braunschweig

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9 de febrero de 2013

Partí en tren hacia Braunschweig. Ya en el camino el paisaje me sorprendió. Traía conmigo los periódicos que me había dado Julia como publicaciones de su proyecto. Los leí mientras avanzaba el viaje y anoté en el cuaderno: Iskra, de la chispa arderá la llama. Después de un rato, el ICE se detuvo en Wolfsburg, miré por la ventana y allí estaba la fábrica de Volkswagen, con su logo inconfundible y una gran chimenea. Pensé en los obreros, aunque de pronto recordé que hoy casi no quedaban… ¿Si hay máquinas-robots que arman los autos? Entonces pensé en el abuelo de Julia y en su revolución. ¿Qué quedará de aquello? ¿A dónde habrá ido a parar aquella Iskra ¿En qué se habrá transformado?… me distraje cuando el tren volvió a arrancar; volví a mirar el cuaderno y vi que tenía anotado: Sol y Fernando 15.30 Café Herman’s.

Llegar hasta el punto de encuentro con los becarios, fue difícil. Llegué a la estación central de Braunschweig, tomé el tranvía, bajé y caminé. Caí en la Lessing Platz y no supe como seguir. Cuando llegué finalmente al hotel donde me hospedaría, tuve una sensación extraña -el hotel olía a iglesia. Dejé mis cosas y comí algo en un restaurante Chino que encontré a unos metros. El cartel del restaurante decía Büffet-Haus, Auguststraße 12, pensé que no podía fallar; además, me darían una de esas galletas de la fortuna que tanto me gustan.

Después de almorzar, tomé el Tram en dirección a la biblioteca de la Technische Universität Braunschweig. Cuando llegué a la parada, Sol y Fernando estaban ahí, los reconocí enseguida; encontré en ellos algo familiar desde el primer momento.

Percibí que la energía de Sol era más intensa que la de Fernando: Sol de Rosario, Fernando de San Juan -quizá tendría algo que ver con sus ciudades de origen. Como se había hecho tarde, fuimos primero a la biblioteca de la Universidad, ya que si se hacía aún más tarde nos quedaríamos sin luz para hacer las fotos. El edificio me hizo acordar al Palast der Republik de Berlín, quizá por los vidrios espejados.

Me contaron de la beca y de cómo habían llegado a Alemania; eran dos estudiantes de ingeniería a punto de recibirse. Entramos a la biblioteca que estaba llena de estudiantes. Afuera nevaba y desde una de las ventanas se veía un chimenea gigante que había visto antes de llegar a allí. Fernando me dijo que era una planta de energía que alimentaba a la ciudad. Hicimos las fotos dentro y fuera del edificio. Fernando me ayudó con las cámaras ya que había sido ayudante de un fotógrafo hacía un tiempo. Cuando estábamos afuera aparició Joel -un compañero mexicano- y se pusieron a charlar los tres. Quedé afuera, alejada de la conversación, en el centro de la explanada de la Bibliothek.

Caminamos en dirección al café Herman’s. Allí Sol contó que se había puesto de novia con uno de los becarios argentinos de ALEARG y que estaba trabajando en un proyecto con concreto de ultraresistencia. Fernando habló de los Gps de los trenes, y pensé en ese mundo fascinante de la ingeniería y de la técnica. Me interesaba mucho escucharlos, aunque me perdía por falta de información.

En un momento Fernando dejó de hablar de sus proyectos y me dijo que Braunschweig era muy famosa por ser la ciudad que le había entregado la nacionalidad alemana a Hitler.

Sol hablaba rápido, al punto que sentí en un momento que mi atención se desvanecía. Les entregué la postal y los dos la llenaron instantáneamente. Escribieron juntos cosas parecidas.

Aunque eran las 6 de la tarde, ya era de noche. Volví en el Tram con una sensación muy distinta a los encuentros anteriores. Pensé en qué distintas eran estas ciudades y en los diferentes mundos que habitan las personas…
Ya en el hotel, me tomé un rato para trabajar y googlé: Hitler+Braunschweig:

El día 26 de febrero de 1932, Hitler fue citado al mediodía en el número 11 de la Lützowstraße, sede de la legación del gobierno de Braunschweig en la capital del Reich. Juró allí su cargo, teniendo que pronunciar la fórmula oficial estipulada por la ley: «Juro lealtad a la constitución del Reich y del Estado, obediencia a las leyes y el cumplimiento de conciencia de mis funciones oficiales». Podía ahora presentarse en una lista electoral y ejercer un cargo público como ciudadano alemán de pleno derecho.

Encontré esa información fragmentada, de distintas fuentes, en un foro de la segunda guerra mundial. La entrada la escribía un tal Eckart, y el fragmento venía citado de: Morsey, Rudolf. Hitler als braunschweigischer Regierungsrat. Vierteljahrshefte für Zeitgeschichte. 1960;4:419-48. Cerré la laptop y me fui a dormir enojada con aquel acto tan preciso que cambiaría el curso de la historia.

10 de febrero de 2013

Al día siguiente desperté molesta. No pude dormir bien por el ruido que hacía la heladera que tenía en la pequeña habitación del hotel con olor a iglesia.

Me encontraría con Ernesto por la tarde, así que decidí recorrer la ciudad. Caminé por una Braunschweig nevada, me pareció mucho más linda de lo que me había parecido el día anterior. Investigué un poco las muestras que había, y descubrí el museo de fotografía y una muestra de Bogomir Ecker en la Hochschule für Bildende Künste Braunschweig. Me entusiasmé y caminé hasta ahí.

El trabajo me pareció fascinante, Idylle + Desaster era en parte una gran cita al fotolibro de Larry Sultan y Mike Mandel, Evidence, editado en 1977. Aquellas fotos, ahora fuera de su contexto original, se exhibían de manera miscelánea una al lado de la otra: archivos policiales, experimentos de laboratorio tipo químico, explosiones, naturaleza, fotos periodísticas intervenidas, etc. Entré y me sorprendió un estudiante de Ecker que me hizo una visita guiada por la muestra. Me contó que el artista había comprado esas fotos por eBay durante muchos años hasta armar esa colección. En el centro de la sala se veía una instalación con muebles rescatados de la DDR, rodeados por aquellas fotografías, y tapados por un material aislante contra el ruido, la muestra continuaba en Berlín. Was für ein Erlebnis fue toparme con la muestra de Ecker. Fue un acontecimiento descubrir esa obra tan ligada a la técnica y a la comunicación, estar justo ahí en ese momento… Me acordé de sus esculturas que había visto en alguna oportunidad, aquellos objetos extraños, que parecían salidos de una película vintage de ciencia ficción.

Salí, afuera el día era luminoso como pocos hasta ese momento, aunque el frío persistía y yo me sentía corroída por la incertidumbre de aquella obra que acaba de ver. Camino al encuentro, saqué algunas fotos de la ciudad con la influencia que me quedaba del trabajo de Ecker y decidí cambiar la película a blanco y negro.

Llegué a otro edificio de la TU donde me esperaba Ernesto, un ingeniero químico tucumano, que estaba con Lucazs, su amigo polaco. De nuevo sentí esa familiaridad, me hizo acordar a alguien de mi entorno más íntimo, aunque no supe muy bien qué era lo que generaba esa empatía.

Después de hacer las fotos frente a su lugar de trabajo, el frío era insoportable y nos fuimos al ya conocido café Herman’s. Ahí me contó de su proyecto de investigación sobre las enzimas. Me dijo que trabajaba en la transformación de los elementos. En este caso, estaba trabajando con la posibilidad de transformar el azúcar en algo distinto y esperaba poder aplicar sus conocimientos en Tucumán -tan popular por su industria azucarera.

Mientras charlabamos, el polaco jugaba con su celular. Ernesto me habló de lo mucho que lo había transformado su experiencia en Alemania, tanto por lo que estaba aprendiendo como por su trabajo en el instituto y en el laboratorio. Me contó que tenía varios grupos de amigos y que no estaba solo con los argentinos, sino que se había abierto a otras personas. Hablé con Lucasz sobre W imie, la película polaca que había visto en Berlín, pero creo que confundimos la directora y la conversación no llegó a ningún lado.

Se fueron y yo me quedé trabajando en el bar un rato. Cuando llegó el momento de pagar el café, hurgué en mi billetera para sacar los euros, y encontré el papelito de la galleta de la fortuna que me habían dado en el restaurant chino al mediodía; el mensaje decía: ‘Sometimes, travelling to new places can bring great transformation’ 有时候,到新的地方旅行会带来巨大的转变. Pagué, guardé todo y salí.

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noviembre 6, 2017

Braunschweig- Karlsruhe

Braunschweig
Hildesheim
Göttingen
Kassel
Fulda
Hanau
Manheim
Karlsruhe

noviembre 4, 2017

Maxi

Maxi en el laburatorio de KIT, Karlsruhe. Febrero de 2013.

La entrevista de Maxi fue realizada el 4 de Noviembre de 2017 en Buenos Aires, ya que en Karlsruhe no pudimos concretarla por falta de tiempo. 

¿Qué fuiste a buscar a Alemania y qué fue importante para vos de ese viaje?

Fui a buscar experiencia, conocer, viajar, crecer, relacionarme, aprender. Tenía muchas ganas de tener una experiencia en una universidad en el exterior, trabajando en un proyecto de investigación. Me pareció que esta beca era una oportunidad excelente. Además prácticamente no había salido del país, sólo para ir a Uruguay. Tampoco tenía experiencia viviendo sólo, ni viajando en serio. Para mi todo eso era importante, todo eso era nuevo. Lo tomé como una etapa de búsqueda, necesaria para mi vida.

¿Cómo se veía Argentina desde Alemania?

La verdad que no me fijaba tanto en eso. Estaba disfrutando mi vida allá, y no quería estar preocupándome o dedicando tiempo a las noticias. Mi familia sí me hacía esa pregunta bastante seguido…pienso que los Argentinos como sociedad nos hacemos mucho esa pregunta. Si bien creo que está bien preguntarse como te ven, porque en definitiva uno no se conoce del todo hasta no saber como lo ven los demás, también está bueno hacer las cosas porque uno así las quiere, y no por cómo te ven. Creo que hay que encontrar el equilibrio en un punto.

Maxi

¿Notaste algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad

Sí, muchísimo. Con respecto a mi vida, comencé a disfrutar muchísimo más las cosas. Desde que llegué a Alemania sabía que tenía sólo 6 meses ahí, con lo cual me propuse aprovechar y disfrutar cada segundo de la estadía. Luego eso lo extrapolé al resto de mi vida. Con respecto a mi carrera, fue mi primera gran experiencia como desarrollador/investigador. Después de quedar seleccionado, se dio una cadena de sucesos, en parte buscadas y en parte que se fueron dando, que me permitieron ir creciendo profesionalmente. Mi tutor del KIT publicó un paper sobre el trabajo que hicimos, y lo presentó en un congreso muy importante de robótica que se hizo en Japón. Un año después quedé seleccionado para otra beca, esta vez en Taiwán. Y luego en Argentina terminé trabajando en dos start-ups de visión artificial.
Con respecto a mi personalidad, me abrió muchisimo la cabeza, y creo que cambié cosas mías. Además de lo de aprovechar cada momento, me hice mucho más abierto a conocer gente y formar relaciones.


¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Con respecto a lo académico o profesional, fue cuando mi tutor me dijo que quería publicar un paper sobre nuestro trabajo en uno de los congresos más importantes de la especialidad. Ahí me dije: “Wow, que gran oportunidad que se me está dando”.
Con respecto al resto de la estadía, fue conocer a los otros becarios Argentinos en Karlsruhe. Hasta ese momento mi grupo de amigos había sido más o menos el mismo, y todos de Buenos Aires. Estos chicos eran en su mayoría del interior, y la gente del interior tiene eso de que te integra enseguida a su grupo. Sinceramente no había imaginado antes el nivel de amistad que logramos y conservamos. Si bien también conocí gente de otros países, con ellos compartí casi todo mi tiempo allá. Cinco años después nos seguimos escribiendo todas las semanas por whatsapp, y organizamos viajes o juntadas bastante seguido.


¿Cómo te imaginabas tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas
Me veía con ganas de hacer un doctorado en Alemania, pero no estaba del todo seguro. También tenía idea de seguir viajando todo lo que pudiera, seguir conociendo lugares, antes de asentarme en alguno. Tenía ganas de empezar a vivir un poco como lo había hecho ahí, sin tantas preocupaciones y disfrutando al máximo. Pero la vuelta fue complicada. Volver y ver que tus amigos y familiares siguen viviendo igual que cuando vos te fuiste, pero que en vos algo cambió, es chocante, porque querés seguir viviendo como lo hiciste ahí. Además si bien allá tenía la responsabilidad del proyecto, el resto de las cosas eran medio utópicas. Acá tenía de nuevo que estudiar, dar finales, trabajar más tiempo, no vivir más sólo (al menos hasta recibirme), etc. Por suerte se me dio de conseguir la otra beca para Taiwán, donde me saqué un poco las ganas de repetir una experiencia así. La vuelta de Taiwán fue mucho más llevadera.

¿Te hubieras quedado en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

En ese momento tenía que volver para terminar la carrera. Me faltaba un año de cursada y rendir finales. Una posibilidad cuando me recibiera era volver a Alemania a hacer un doctorado, que era algo que tenía ganas en ese momento. Después del viaje, mientras estaba terminando la carrera, recibí una oferta para volver al instituto donde había trabajado para hacer el doctorado, pero todavía no me había recibido, así que lo tuve que posponer. Sin embargo, cuando me recibí conseguí justo un trabajo super interesante acá en Buenos Aires. Siempre había pensado que si quería trabajar en mi especialidad iba a tener que hacerlo afuera. Además, había empezado a perder las ganas de hacer un doctorado. Por otro lado, después de tanto viaje, empecé a tomarle el gusto a Buenos Aires, que hasta ese momento no me gustaba tanto. Me di cuenta de la cantidad de actividades culturales que se pueden hacer acá, así que decidí apostar a eso y quedarme. Hace poco me ofrecieron otra vez un puesto de doctorado en Alemania, y volví a decir que no.

noviembre 3, 2017

Manuel

Manuel en el KIT de Karlsruhe. Febrero 2013.

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Vine a buscar experiencia. Viajar, conocer Europa, la historia… desde chico sueño con recorrer estas ciudades, me parecían tan lejanas, extrañas. Quería estar mucho tiempo fuera de mi casa. La universidad donde estudio está en Resistencia, mi ciudad de origen. Siempre viví con mis padres y quería experimentar no vivir ahí un tiempo. Quería alejarme por algunas relaciones que tenía, no tener que encontrarme más con ciertas personas.
Siempre quise poder estudiar en una universidad importante, la universidad de Resistencia tiene un buen nivel, pero no tiene mucho presupuesto, y en el área de investigación eso es muy importante. A futuro siempre me vi más como investigador, aunque me gusta la ingeniería industrial, siempre quise ser investigador. Visitar esta universidad y estar en un grupo, siempre fue un deseo.
Cuando se presentó la oportunidad de esta beca, no me creí capaz de ganarla, principalmente por mi desempeño académico, nunca fui muy sobresaliente. Un amigo me empujó a hacerlo, me dijo que sí podía, me dio fuerza, me postulé, mejoré mucho y lo logré.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

No leo mucho las noticias, me entero por lo que me cuenta mi familia y amigos y por las redes sociales principalmente. Me duele ver que hay tanta gente que no está viendo la realidad de Argentina. La gente que está tan convencida que ésta es la forma de poder amar un país fuerte, haciendo las cosas así, no lo entiendo. Creo que hay que invertir en mejorar mucho la educación.
Me preocupa la inseguridad, no poder andar de noche sin miedo…acá en Alemania podés pasear por el parque de noche por ejemplo, algo que me gusta hacer. Mi instinto me dice que es peligroso, pero de golpe me acuerdo que acá no pasa nada. Hay robos si te descuidás, pero no el enfrentamiento que hay allá.
Veo que la gente es muy educada, el saludar por la calle, el pedir permiso…sí siento que la gente es más fría, no saludan con un beso, te dan la mano, hacer amigos cuesta más porque el idioma es una limitación.

Argentina se la ve como un país que le está costando demasiado progresar, desde mi punto de vista. Pienso hasta donde llegará, si es que está cayendo…si la educación sigue así, si cada vez hay más gente debajo de la linea de la pobreza, más generaciones de gente que no trabaja, no sé cuanto más va a caer. Cambiar eso va a llevar mucho tiempo.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

En cuanto a mi carrera no, pienso seguir con el objetivo de hacer carrera de investigador, o explorar algo en la industria. Siempre quise dedicarme al área de energías renovables y sigo pensando en eso.

En cuanto a mi personalidad… estuve de novio mucho tiempo y cuando llegué sentí que tenía mucha libertad, estoy más abierto a relacionarme sin culpas. No creo que mi personalidad haya cambiado, siento que soy el mismo, pero más libre.

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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Son muchas cosas las que me van sorprendiendo, el nivel de organización que tienen, el lugar donde trabajo por ejemplo, tienen la herramienta exacta para lo que necesitás: ¡cada tornillo tiene su propio destornillador!, totalmente específico, es algo muy puntual pero me sorprende que para cualquier cosa que necesitás hacer en el taller tenés la herramienta justa…algunas ni las conocía. Otra cosa es que te explican todo, aunque sea algo muy simple: esto se hace así, porque es la mejor forma de hacerlo. Uno podría haberlo hecho a su modo, estoy acostumbrado a eso, pero acá no, siempre hay alguien que te muestra la metodología.

Otra cosa que me marcó mucho, es la experiencia de vida con el grupo de argentinos. Somos prácticamente una familia, nos vemos todos los días, compartimos un montón de cosas, confío en estas personas que conozco hace tan poco tiempo, y eso me pasó muy pronto. Algunas discusiones siempre hay, pero salimos adelante, mis compañeros de piso son mis amigos, son gente que quiero mucho.

El viaje por Europa fue un hito, todas las ciudades que recorrí… en un momento un compañero de Resistencia que también está becado acá en Alemania pero en una ciudad al norte, me mandó un mensaje para que nos encontráramos en Estocolmo, me pareció algo increíble, nunca imaginé que me iba a pasar.

Manuel

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas

Eso es lo que más me cuesta ver en este momento, se está terminando la beca y tengo sentimientos encontrados, de si volver o no. Lo que más quiero es quedarme para continuar con todas las experiencias de las que hablé, seguir mejorando el alemán, seguir estudiando, investigar más, viajar, conocer más gente. Me estaría retrasando con la universidad…porque lo que quiero es terminar la carrera y ver en Argentina si me dedico a la investigación o puedo buscar una práctica para hacer acá. Todavía no tengo definido que hacer de mi futuro.
Me parece raro no pensar en una familia, pienso que alguien de 24 años debería empezar a pensar en eso, me parece extraño no considerarlo. A veces cuando veo un hombre más grande, lo primero que pienso es si tendrá familia, pienso en mí mismo en el futuro.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Sería un lugar muy lindo para vivir seguramente. Involucraría muchos cambios, la organización y mucha adaptación. Primero tengo que aprender a vivir solo, a valerme por mi mismo, por lo menos en Argentina, y ahí sí ver cómo sería vivir acá, tendría que pensarlo mucho. Muchos amigos me dicen: No vuelvas.

noviembre 3, 2017

Ausblick

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noviembre 1, 2017

Juan

Juancho frente a la entrada de su laboratorio en el KIT Karlsruhe. Febrero 2013.

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Esta es una beca de la universidad, así que lo que vine a buscar principalmente es formación. Estaba muy decidido a hacerla, mucho antes de postularme ya sabía que quería hacer esta beca, por eso empecé a prepararme, empecé las clases de alemán para poder estar más sólido con el idioma. Quería concretamente ganar experiencia, mejorar mi curriculum, despegar de la multitud.
Nunca me pareció un conflicto irme de casa, yo no vivo con mis padres, estudio en otra ciudad, vivía solo, y siempre creí que era para mejor vivir en otro país. Alemania era una tentación, y me creía capacitado para posturlame a la beca y ganarla.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Venía desencantado con Argentina. Justo cuando estaba por viajar ocurrió un problema con el cambio de la moneda, y después la lucha de todos los días con la burocracia, todo aquello que no funciona, todo se me había complicado…estaba peleado con el país. Ya cuando llegué y corrió el tiempo aprendí a ver las cosas con cierta distancia. En Argentina me siento bombardeado por la información y a veces no tengo el tiempo de discernir, o reflexionar sobre las cosas que pasan, lo que es verdad y lo que no lo es. Acá en Alemania, no tenía practicamente noticias de Argentina, salvo que yo mismo me informara, fue totalmente distinta mi percepción sobre lo que sucede. De todas formas, Argentina me sigue pareciendo un país muy lejano en relación a lo que es hoy Alemania, me parece que Alemania es un ejemplo a seguir en muchos sentidos: a nivel gobierno, estado, sociedad. Claro que la calidez de las personas en Argentina es distinta, los amigos, la familia, eso es lo que me arraiga, por ellos sí quiero estar en Argentina.

Hoy que soy joven, busco realizarme, crecer, siento que estando acá en Alemania, Argentina no me ofrece nada. Yo trabajo con un ingeniero que es argentino y hace 10 años que reside acá, él quiere volver. Está buscando puestos, pero no los encuentra, y él me dice que hoy en día en Argentina, a nivel científico hay muy buenas ofertas de puestos fijos. Acá en Europa se contratan más puestos por plazos cortos, un año o un año y medio máximo, y hoy en Argentina hay medidas para que los científicos hagan carrera.
Yo soy estudiante de ingeniería y todavía no me defino si voy a estar más orientado a la investigación o a la industria, por eso hoy Argentina no me ofrece todo lo que me gustaría explorar, se que otros países sí pueden ofrecerme mejores condiciones.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Mi personalidad cambió, sin duda. Somos un grupo de argentinos que estamos siempre juntos. No nos conocíamos de antes, somos muy distintos, estudiamos cosas distintas, somos de distintas partes del país…y lo que aprendí es a ser más tolerante. Creo que fue un gran cambio, aprender a tolerar. Soy bastante más sociable hoy, ya que era muy cerrado con mi grupo de amigos. Y estando acá, me abrí mucho, y estoy generando lazos, cosa que en Argentina no me salía. Comprender al otro, la aprensión del otro, su compañía.

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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Hicimos un viaje a fin de año, todo el grupo de argentinos y eso me marcó. Si bien estamos siempre juntos, en el viaje convivimos 16 días, viajamos en auto recorriendo Europa. Nunca me hubiera imaginado vivir eso, me sentí rodeado de amigos y me di cuenta lo que había logrado, viajar, conocer, estar formándome y ser parte de este grupo. Al final de ese viaje empecé a pensar la posibilidad de buscar una pasantía para quedarme 6 meses más. Disfruté mucho ese viaje, fue un momento en el que paré y tuve que pensar que voy a hacer de ahora en más. Mis planes de vida eran hasta ahí, después de ese viaje hice un clic, y me dije: ahora tenés que mirar para adelante y plantearte otra cosa nueva.

Juan

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

No me puedo visualizar todavía de acá a un par de meses. Se que tengo que volver a la facultad, estudiar, rendir, y también tengo que trabajar. No sé en qué me veo. Ahora que conozco lo que es trabajar en un grupo de investigación, saber que podría hacer un doctorado y proyectar una carrera de investigación, me pregunto si es eso lo que realmente quiero. Siempre me convencí de que no iba a estudiar para estar adentro de un laboratorio, pero hice una pasantía de 5 meses adentro de un laboratorio y me encantó…también hay cosas que no me gustan de todo eso, siento que es un trabajo muy exigente. Ahora voy a volver, porque el objetivo está cumplido y lo que más quiero es terminar mi carrera.
Pero una vez que me reciba quiero volver, aunque uno no sabe que le puede pasar en el camino. Quizá me enamoro perdidamente y no puedo salir de ahí…no puedo saberlo.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Sí, definitivamente, si puedo lograr una realización profesional acá y a la vez tener amistades o estar contenido afectivamente, creo que Alemania es un buen lugar para vivir y para crecer. Aunque en algún momento seguro sentiría la necesidad de volver a Argentina.

noviembre 1, 2017

Mariela

Mariela en su oficina en el KIT de Karlsruhe. Febrero 2013.


¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

El viaje no fue planificado por mi, me sorprendió. En el momento en que me dijeron que iba a viajar pensé que sería bueno para establecer contactos, conocer gente y adquirir experiencia. Concretamente abrir mi campo de investigación científica y conocer otras formas de trabajo, ya que cambia muchísimo de un grupo a otro la manera de trabajar en un mismo proyecto. Tanto en el grupo en el que estoy en Argentina y en el de Alemania, trabajan exactamente el mismo problema pero desde dos puntos de vista diferentes. Mi objetivo era ese, y en el camino esperar todo lo que viniese con la experiencia del viaje.

Marie

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Ahí tengo un conflicto, porque lo que esperaba encontrarme es muy distinto a lo que está pasando. Me esperaba muchísima diferencia en los procesos de trabajo, pero en algunas cosas encontré que era lo mismo y en otras no tanto. La dinámica cotidiana, la forma de vida, la organización de la ciudad, es todo muy distinto a Buenos Aires. Con respecto al trabajo, Alemania es uno de los equipos que hace más punta en cuanto a la colaboración internacional y esperaba realmente mucha diferencia. Lo que encontré es que tiene mucha experiencia y que es un grupo muy grande, y eso hace que las cosas funcionen ordenadamente en forma automática, esa es la diferencia más grande que encontré con respecto a como trabajamos en Argentina en el área científica que trabajo. No encontré algo en lo que crea que no podemos estar a la altura de las circunstancias. En general, se dan prioridades al mismo tipo de cosas. Me sorprendió que en Argentina se trabaja igual de seriamente y con la misma profundidad, algo que creí que no era de ese modo, pensé que iba a sentirme en desventaja académica, pero tampoco fue así, me adapté muy bien a la interacción con la gente aunque tenía el prejuicio de que serían mucho más cerrados o fríos, quizá es así porque en el grupo que trabajo están acostumbrados a trabajar con gente de todo el mundo. Me parecieron super hospitalarios.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Siento que me cambió mucho la personalidad, crecí en un montón de aspectos, abrí la cabeza. Experimentar lo que implica estar lejos de tu casa, arreglase sola y encarar una dinámica nueva, fue un gran cambio. Vivirlo. Y cuando lo vivís te das cuenta de un montón de cosas tuyas que no conocías, aprendes de vos, de los otros y valorás lo que antes ni tenías en cuenta. La familia, los amigos de la vida, tomas conciencia de lo que implica la distancia, porque hoy en día aunque tengas todos los medios de comunicación disponibles, nunca es lo mismo que estar con la gente. Eso me hizo crecer, enfrentarme a vivir lo cotidiano desde otro lugar. Arreglarse sin todos esos afectos, estar con uno mismo y construir un entorno desde cero.

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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Vivir las fiestas lejos de mi familia fue muy fuerte. Yo vivo sola en Buenos Aires y pensé que no me iba a costar adaptarme, pero me costó mucho. Tuvo que ver con el idioma, con situaciones en la calle cuando no te entienden…con cursar una materia en alemán y salir con una crisis existencial diciendo: ¿qué hago acá?.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

La pregunta: ¿qué hago acá?, desencadenó una suerte de crisis con mi carrera, y me pregunto seguido qué es lo que quiero para mi futuro. Al estar vinculada con un grupo grande de gente que lleva adelante cada día la vida científica, me hizo dar cuenta de lo que implica ser un científico a nivel competitivo, estar en una colaboración internacional, estar en pos de la excelencia…Y pienso si vale la pena o no, si quiero correr detrás de eso o si prefiero elegir una vida más tranquila, priorizar otros aspectos más allá del profesional. Ahora voy a terminar el doctorado, pero no se si me veo toda mi vida en esa vorágine.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Siempre dije que no me iba a ir afuera, lo tenía muy claro, pero esta experiencia me modificó en ese sentido, porque ahora que estoy por volver a Argentina tengo ganas de volver otros 6 meses. Me dan ganas de estar acá. Si esta pregunta me la hacías 2 meses atrás la respuesta era un No rotundo, pero ahora te diría No se. Relativicé las cosas que antes me parecían impensables, ahora quedarme sería una posibilidad, hoy es un puede ser.

octubre 31, 2017

Con los becarios de Karlsruhe

12 de Febrero de 2013

Un gran grupo de becarios de Karlsruhe.
Cityhotel: direkt am Europlatz, fiebre.
Juan, Manuel, Mariela, Maxi, Cynthia, Marcelo, Gabriel.
El Karneval de Karlsruhe.
Karlsruher Institut für Technologie, Besucher.
Campus Süd/ Nord.
La explosión.
Manuel adentro de algo.
El robot de Maxi y Stefan, el chileno.
La charla con Manuel volviendo en el shuttle desde el KIT.
Los panqueques de nutella.
Frío.
Un palacio amarillo a lo lejos.
Los guantes de Marcelo.
Un dibujo de Juancho.
El secreto del KIT.
La milonga de Mariela.
El sonido de los cuervos.
Un cartel de Coca-Cola en la estación que dice: Alles Jetzt. Nichts Später.

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octubre 30, 2017

Con Carlos en Weimar

15 de Febrero de 2013

Carlos me citó frente al monumento de Goethe y Schiller. Recién llegada de Buchenwald, mi cuerpo todavía seguía en aquel campo. Allí, a unos minutos del Denkmal, justo frente al museo de la Bauhaus.

Me acerqué a los dos poetas y me quedé un rato contemplando el lugar. Cuando giré la cabeza, vi a Carlos hablando con dos señoras; supe que era él de inmediato, cargaba una bolsa de libros. Cuando me fui acercando escuché que las señoras le decían lo bien que hablaba en alemán, una habilidad común entre los becarios.

Nos quedamos un rato conversando. Me contó que había llegado a Weimar con su mujer, con quien se había casado hacía un año. Me invitó a conocer su lugar de trabajo, y empezamos a caminar hacia la biblioteca de la universidad.

El edificio de la Universitätsbibliothek Bauhaus era nuevo, vidriado; los libros se veían desde la calle y tenía grandes escaleras donde hice un par de retratos de Carlos. Desde adentro del edificio se veía la ciudad, me pareció una comunicación muy sincera entre el espacio interior y el espacio exterior. Me contó allí sobre su proyecto de doctorado en urbanismo. Su investigación se centraba en la unidad de los espacios urbanos.

Después de un rato allí, decidimos seguir viaje. Carlos quería guiarme por los lugares que frecuentaba y por aquellos que eran importantes para la historia de Weimar. Pasamos por el Hotel Elephant, nos paramos casi en el centro de la Marktplatz. Me señaló el balcón y me contó que allí Hitler había dado sus discursos a plaza llena, allí se hospedaba cuando hacía campaña en Weimar, me dijo. Parada ahí, pensé nuevamente en Buchenbald y recordé la foto de la fiesta de la Bauhaus que había visto hacía un rato en la entrada del museo, allí frente a los dos poetas.

Me sentía inmersa en aquel pasado irreversible mirando ese balcón aunque mi mente aún seguía recorriendo las colinas del Ettersberg. Allí los nazis habían decidido montar aquel campo de concentración donde convivían presos políticos, intelectuales, artistas, homosexuales y personas de diversas religiones. Pensé en todas aquellas almas. Me acordé de la Escritura o la vida, aquel relato de un Semprún  sobreviviente de Buchenbald. Recordé la chimenea del crematorio que me había quedado fija en la memoria y que ahora había visto con mis propios ojos. Pensé en las fábricas de muerte Nazi -tal como las definió Wacjman con tanta contundencia- y reflexioné acerca del sinsentido de aquel agujero negro de la historia

Me sentí atrapada y sola en esa plaza, llena de sensaciones mezcladas. Era como si mi mente no pudiera ya pensar claramente… ¿Cómo podría describir lo que me sucedió en aquel momento?… Mi mente intentaba comprender comprender el horror… Pero, ¿Cómo se comprende? (Si es que fuera posible comprender el horror…)
¿Y Por qué había elegido otra vez Alemania?
Y entonces ahora me pregunto: ¿Quién soy yo para escribir sobre lo que sucedió en aquel momento histórico?

Volví a mirar a Carlos como volviendo de un estado de trance y me alegré de que aún estuviera allí. En ese momento entendí que los becarios eran mis guías, diferentes versiones de mí que me acompañaban en aquel recorrido por esa incertidumbre. Avanzamos. Saqué una foto de la pared del Hotel Elephant. Parecía que allí había habido algo más, como si hubieran construido una pared donde antes había puertas y ventanas. No pude fotografiar más que aquel lugar: La ‘no-pared-puerta’ desde donde se veía un elefante por detrás, un gran elefante.

Esa misma noche tuve un sueño. Yo estaba en un sótano, pero había una ventana pequeña por la que veía pasar un elefante que avanzaba lento y pesado; lo miraba pasar con asombro.

Seguimos con Carlos caminando por la ciudad, luego nos adentramos en un bosque que estaba completamente nevado. Carlos me dijo que era el Park an der Ilm y que caminábamos en dirección a la casa de verano de Goethe.

Yo todavía seguía confundida y ahora estaba en un bosque.

Schiller decía que Alemania es una construcción de la mente y por momentos dudé de la realidad y sentí que estaba en un sueño, vagando por mi propia mente. Vi la Gartenhaus de Goethe y me alegré de estar ahí. Allí habitaba todo lo que yo entendía como Alemania: el bosque, la naturaleza, la casa del poeta; lo humano concebido con tal energía y lo humano concebido con tal fragilidad…

Herz, mein Herz, was soll das geben?
Was bedränget dich so sehr?
Welch ein fremdes, neues Leben!
Ich erkenne dich nicht mehr.
Weg ist alles, was du liebtest,
Weg, warum du dich betrübtest,
Weg dein Fleiß und deine Ruh –
Ach, wie kamst du nur dazu! (…)

Ach!, ¡Que alivio! ¡Por suerte allí estaba Goethe, que me devolvía la vida con tanta potencia!

Seguimos. Nos sentamos en un café que Carlos frecuentaba para mirar los partidos de Argentina. Me tomé un café con torta mientras le hacía la entrevista -la cual no fue muy extensa. Carlos se definió como un romántico y pensé inmediatamente en Caspar Friederich, aquel hombre de espaldas mirando el paisaje nebuloso.

Carlos me dijo que había venido a buscar una experiencia: quería saber qué se sentía estar lejos. Me contó que le interesaba la mente humana y cómo se modifica al cambiar de espacio físico. Como ya venía notando en los otros becarios, sus palabras y sus modos estaban íntimamente relacionados con su profesión. En un momento me dijo: ‘Me vienen a la mente esquinas de San Juan, lugares que están alejados de mi casa, por los que paso poco, pero se me aparecen en la cabeza.’

Después hablamos de la familia: un día había participado de una cena familiar via skype. Su familia lo había despertado a las 3AM; el acontecimiento era contarle que su hermana y su cuñado serían padres. Me describió la escena como un espectador: él y su mujer en Weimar sentados frente a la computadora y del otro lado, su familia cenaba.

Le pedí que me dejara su mensaje en la postal y que me la enviara. La escribió en el momento y después fuimos juntos a depositarla en el buzón. La postal llegaría a Buenos Aires a mi regreso.

Ya era de noche cuando me acompañó a la parada del bus que me llevaría de regreso a la estación de tren. Nos despedimos bajo el aguanieve que caía, yo cargando mi gran mochila y él su bolsa de libros.

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enero 3, 2017

Carlos

 Carlos en la biblioteca de la Universidad Bauhaus de Weimar. Febrero 2013.

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje? 

Lo que vine a buscar a Alemania fue una experiencia de vida. Originalmente yo iba a hacer una maestría, pero lo importante no era si iba a hacer una maestría, si hacía un doctorado o si venía a hacer un curso de idioma, sino que para mi lo importante era estar en contacto con un mundo distinto del mundo del cual yo vengo. Era un cambio grande para un chico de provincia. Me crié en la Patagonia, en una ciudad chica, después pasé a San Juan, que ya ese cambio me pareció muy grande, pero a medida que fueron pasando los años me di cuenta que San Juan era un lugar que estaba bastante aislado, donde no había mucho contacto con extranjeros o gente que tuviera otro origen cultural, entonces para mi esta experiencia significaba poder vivir todos los días algo nuevo, algo distinto. Y puedo decir que así está pasando, todos los días voy descubriendo algo nuevo.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Se ve mucho mejor de lo que la veía estando en Argentina. Se extrañan muchas cosas, pero cuando uno le resta sentimentalismo, y lo ves desde un lugar más objetivo te das cuenta que Argentina es realmente un país muy interesante para vivir.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Creo que he envejecido… más rápido de lo que hubiera sido allá. Abandoné muchas cosas, las salidas con amigos, la vida en familia…de golpe me encuentro acá viviendo mucho más solitario, en un ambiente mucho más cerrado, siempre por los mismos circuitos y creo que eso me puso más sentimental, incluso hasta más romántico digamos, no en el sentido ligado al amor, sino en la forma de pensar el mundo.
Esta experiencia me está ayudando a darme cuenta que uno puede contribuir, de una manera muy clara, a mejorar el mundo. Y eso te das cuenta a través del silencio, de la soledad, la distancia, porque ves las cosas desde otra perspectiva. Ves tu mundo fuera de el…y creo que al regresar a Argentina voy a disfrutar mucho más de vivir en ese mundo, y voy a poder hacer mucho más por transformar algo allí.

¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Yo podría dividir mi experiencia en 2 etapas muy distintas: una fue la vida en Berlín, que fue casi el mismo tiempo que llevo acá en Weimar. En Berlín llevé una vida bastante uniforme, una rutina muy marcada para ir al instituto donde estudiaba alemán, conocí mucha gente de todo el mundo, en especial latinoamericanos y españoles y sentí que esa vida fluyó. Acá en Weimar sí me encontré con puntos de inflexión. Una de las cosas que me ayudaron a darme cuenta que estaba en un lugar muy amable pasó los primeros días, cuando todavía con mi mujer no encontrábamos departamento, estuvimos una semana en una pensión. En ese momento la ciudad estaba completa porque había un congreso de médicos y nos fuimos a un pueblo que se llama Oßmannstedt acá al lado, un pueblo en el que no hay nada, una iglesia y algunas casas. Y allí nos recibieron dos ancianos, cuya amabilidad me sorprendió y me ayudó a descubrir un aspecto de la gente alemana muy humano. Ellos nos facilitaron cosas para poder vivir en el departamento, nos regalaron cama, frazadas y otras tantas cosas que nos ayudaron a armar nuestra casa.
Postal de Carlos

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

A pocos meses de estar acá en Weimar la incertidumbre sobre el futuro es muy grande, porque la verdad no se que va a pasar en dos años, como estará mi proyecto, cuales serán mis ideas, mis contactos…siempre uno tiene miedo de alejarse tanto de las relaciones en la Argentina, al punto de estar aislado…y tener que volver es algo que veo muy complejo, reinsentarte en el mundo en el cual vivías me parece una tarea difícil, pero al mismo tiempo mi visión está cargada de sueños, esta visión romántica de la cual hablaba…
Tengo la esperanza de que al regresar pueda actuar desde donde yo quiero hacerlo, particularmente por mi profesión, quiero hacerlo desde un lugar donde yo pueda transformar algunas cosas negativas.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

No, no me quedaría en Alemania, creo que fue una decisión muy acertada elegir este país para vivir, para estar 2 años, pero mi vida no está acá. Se extrañan muchas cosas que tenemos en Argentina, en definitiva creo que allí se gestan cosas que hacen la vida de las personas mucho más interesante, más rica, más llena de sentimientos, creo que si me quedara acá en Alemania me resignaría a perder una vida con ese sabor y en este momento no estoy dispuesto.