Sol

Sol es estudiante de ingeniería, viene de Rosario, ahora vive en Braunschweig.
Fue una de los 3 becarios que entrevisté en esa ciudad.

Sol frente a la TU Braunschweig. Febrero 2013.

Entrevista

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Vine a buscar una experiencia en el exterior, siempre quise aprender otro idioma además del inglés. Me interesaba saber como es estudiar en una universidad en Alemania. No es lo mismo viajar…yo quería conocer la cultura, saber cómo viven, qué hacen. Vivir es muy distinto a estar de viaje, viviendo experimentás cosas que viajando no te pasan.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Se ve muy bien…en general lo que hablo con la gente de acá, la ven como un país que está en desarrollo, que está creciendo. No saben lo de la inseguridad…yo trato de contar como es vivir en Argentina con esas situaciones, aunque es difícil de explicar. Conocí españoles que me dijeron que quieren ir a vivir a Argentina, cosa que me sorprendió.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

No demasiado. Yo en Argentina ya vivía sola, y acá vivo sola, así que es casi lo mismo. Me veía poco con mi familia, así que no veo ningún cambio significativo. Lo que me empezó a pesar, es la idea de volver a Argentina y volver a vivir con esa sensación de inseguridad, pensar que me puede pasar cualquier cosa. Acá me siento muy segura, es tan tranquilo…aunque me gusta mucho más la vida de Argentina, empecé a pensar en cómo sería volver, y cómo sería vivir acá más que nada por cómo me siento en relación a la seguridad.

¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

El día que tuve que presentar el proyecto que quería hacer en el instituto, tenía que presentarlo al tutor de mi tutor, estaba sola, tenía que hablar en inglés y estaba muy nerviosa. Fue desconcertante, porque en un primer momento me habían dicho que tenía que pedir una entrevista formal con el Professor, y cuando lo conocí, fue de lo más amable, me dijo: vamos a caminar por el instituto, eso me aflojó y al final me sentí muy bien. Siento que fui muy valiente.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

Ahora me quiero volver a Rosario, quiero recibirme. Me imagino trabajando un tiempo en Argentina, después me gustaría volver a Alemania o a otro país para especializarme. Quiero volver, terminar la facultad, trabajar, y ver cómo voy a seguir mi carrera, porque creo que tengo más incertidumbre de cómo seguir ahora que cuando empecé la carrera. Acá vi que hay muchas posibilidades, y eso me hizo pensar cómo seguir.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Amo Rosario, pero me gustaría quizá pensar en vivir en un lugar más tranquilo en Argentina. Acá no me quedaría, es muy distinta la cultura, y no me imagino armando una vida en Alemania.

Sol_1



En Braunschweig

 

9 de febrero de 2013

Partí en tren hacia Braunschweig. Ya en el camino el paisaje me sorprendió. Traía conmigo los periódicos que me había dado Julia como publicaciones de su proyecto. Los leí mientras avanzaba el viaje y anoté en el cuaderno: Iskra, de la chispa arderá la llama. Después de un rato, el ICE se detuvo en Wolfsburg, miré por la ventana y allí estaba la fábrica de Volkswagen, con su logo inconfundible y una gran chimenea. Pensé en los obreros, aunque de pronto recordé que hoy casi no quedaban… ¿Si hay máquinas-robots que arman los autos? Entonces pensé en el abuelo de Julia y en su revolución. ¿Qué quedará de aquello? ¿A dónde habrá ido a parar aquella Iskra ¿En qué se habrá transformado?… me distraje cuando el tren volvió a arrancar; volví a mirar el cuaderno y vi que tenía anotado: Sol y Fernando 15.30 Café Herman’s.

Llegar hasta el punto de encuentro con los becarios, fue difícil. Llegué a la estación central de Braunschweig, tomé el tranvía, bajé y caminé. Caí en la Lessing Platz y no supe como seguir. Cuando llegué finalmente al hotel donde me hospedaría, tuve una sensación extraña -el hotel olía a iglesia. Dejé mis cosas y comí algo en un restaurante Chino que encontré a unos metros. El cartel del restaurante decía Büffet-Haus, Auguststraße 12, pensé que no podía fallar; además, me darían una de esas galletas de la fortuna que tanto me gustan.

Después de almorzar, tomé el Tram en dirección a la biblioteca de la Technische Universität Braunschweig. Cuando llegué a la parada, Sol y Fernando estaban ahí, los reconocí enseguida; encontré en ellos algo familiar desde el primer momento.

Percibí que la energía de Sol era más intensa que la de Fernando: Sol de Rosario, Fernando de San Juan -quizá tendría algo que ver con sus ciudades de origen. Como se había hecho tarde, fuimos primero a la biblioteca de la Universidad, ya que si se hacía aún más tarde nos quedaríamos sin luz para hacer las fotos. El edificio me hizo acordar al Palast der Republik de Berlín, quizá por los vidrios espejados.

Me contaron de la beca y de cómo habían llegado a Alemania; eran dos estudiantes de ingeniería a punto de recibirse. Entramos a la biblioteca que estaba llena de estudiantes. Afuera nevaba y desde una de las ventanas se veía un chimenea gigante que había visto antes de llegar a allí. Fernando me dijo que era una planta de energía que alimentaba a la ciudad. Hicimos las fotos dentro y fuera del edificio. Fernando me ayudó con las cámaras ya que había sido ayudante de un fotógrafo hacía un tiempo. Cuando estábamos afuera aparició Joel -un compañero mexicano- y se pusieron a charlar los tres. Quedé afuera, alejada de la conversación, en el centro de la explanada de la Bibliothek.

Caminamos en dirección al café Herman’s. Allí Sol contó que se había puesto de novia con uno de los becarios argentinos de ALEARG y que estaba trabajando en un proyecto con concreto de ultraresistencia. Fernando habló de los Gps de los trenes, y pensé en ese mundo fascinante de la ingeniería y de la técnica. Me interesaba mucho escucharlos, aunque me perdía por falta de información.

En un momento Fernando dejó de hablar de sus proyectos y me dijo que Braunschweig era muy famosa por ser la ciudad que le había entregado la nacionalidad alemana a Hitler.

Sol hablaba rápido, al punto que sentí en un momento que mi atención se desvanecía. Les entregué la postal y los dos la llenaron instantáneamente. Escribieron juntos cosas parecidas.

Aunque eran las 6 de la tarde, ya era de noche. Volví en el Tram con una sensación muy distinta a los encuentros anteriores. Pensé en qué distintas eran estas ciudades y en los diferentes mundos que habitan las personas…
Ya en el hotel, me tomé un rato para trabajar y googlé: Hitler+Braunschweig:

El día 26 de febrero de 1932, Hitler fue citado al mediodía en el número 11 de la Lützowstraße, sede de la legación del gobierno de Braunschweig en la capital del Reich. Juró allí su cargo, teniendo que pronunciar la fórmula oficial estipulada por la ley: «Juro lealtad a la constitución del Reich y del Estado, obediencia a las leyes y el cumplimiento de conciencia de mis funciones oficiales». Podía ahora presentarse en una lista electoral y ejercer un cargo público como ciudadano alemán de pleno derecho.

Encontré esa información fragmentada, de distintas fuentes, en un foro de la segunda guerra mundial. La entrada la escribía un tal Eckart, y el fragmento venía citado de: Morsey, Rudolf. Hitler als braunschweigischer Regierungsrat. Vierteljahrshefte für Zeitgeschichte. 1960;4:419-48. Cerré la laptop y me fui a dormir enojada con aquel acto tan preciso que cambiaría el curso de la historia.

F1010033

 

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