Posts tagged ‘Personal’

noviembre 23, 2017

Segundo Mail

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Queridos Todos,

debía la segunda parte del relato de viaje, aquí va.

El jueves posterior a mi llegada a Jena, amanecí temprano. Había quedado en encontrarme con Damián a las 10 de la mañana, me dijo que pasaría a buscarme por el hotel. Estaba ansiosa por pasear por Jena, así que me levanté temprano, ordené un poco mis cosas, desayuné y salí con la cámara una rato antes de las 10. Volví y me encontré con Damián.

Cuando llegó, Damián me contó sobre su proyecto (que estaba relacionado con Napoleón) y sobre algunas de las razones por las cuales estaba en Alemania. Hicimos las fotos en la biblioteca, fuimos a comer al comedor de la universidad la Mensa, como la llaman los alemanes, y después nos tomamos un café en un bar donde le hice la entrevista. Mientras sacaba las fotos, se me cayó la cámara y pensé que ya no funcionaría. Esto hizo que mi humor cambiase repentinamente. Damián me acompañó hasta una casa de fotografía donde podrían revisar la cámara. Después de hablar un buen rato con el señor de la casa de fotografía y descubrir que la cámara estaba bien, me volvió el alma al cuerpo. Cuando me despedí de Damián, me recomendó que fuera a Lobeda. Esto quedaba en las afueras de la ciudad y allí se encontraban los edificios de la DDR, como llaman los alemanes a la ex Alemania comunista. Cámara en mano, emprendí viaje hacia allí.

Desde el tranvía, el paisaje se iba transformando: de casas bajas y parques, a construcciones gigantes. Cuando bajé me sentí perdida, el frió y el espacio tan amplio me abrumaron. Di unas vueltas, saqué algunas fotos como pude y, a la falta de un café a la vista, sentí que el lugar me expulsaba. Decidí volverme.

Al día siguiente, me tomé el tren hacia Weimar donde me esperaba Carlos, un arquitecto sanjuanino. En la estación de Jena Oeste, me encontré con una placa en conmemoración a los judíos que habían sido llevados desde esa estación al campo de concentración. Me quedé pensando hasta que llegó el tren, intentando nuevamente comprender aquel horror. Cuando llegué a Weimar, tomé el bus que me llevaba a Buchenwald, uno de los campos de concentración donde habían muerto muchas personas durante el nazismo. Dudé antes de subir, y me pregunté si era necesario ir a ese lugar… Subí al bus y llegué a una de las ruinas del gran surco de la humanidad.

El viaje fue por el bosque nevado, pude ver rápidamente el monumento gigante de los rusos a sus caídos en el campo. La sensación en el lugar fue extraña, el cuerpo tenso y la mirada en el horizonte. El lugar era muy grande, había que caminar mucho para llegar de un lugar a otro. Pasé por algunas estaciones del horror y ya no quise seguir. Aunque salió el sol, mi cuerpo seguía entumecido, entonces decidí volver… Cuando llegué a la ciudad, me pareció bellísima. Me zambullí en el museo de la Bauhaus y encontré ese mundo tan increíble que se había dado en esa Alemania de entreguerras. En aquella ciudad habitaban el espanto de la muerte y la atrocidad  junto a la expresión y la creación humana… Me quedé mirando la foto que estaba en la entrada del museo, donde estaban todos los estudiantes en una fiesta e imaginé ese momento y a esas personas llenas de vida.

Me encontré con Carlos frente al monumento de Goethe y Schiller. Lo vi hablando con unas señoras y enseguida me di cuenta que era él. Nos presentamos y fuimos a pasear por algunos puntos importantes de Weimar, como la casa de verano y el parque de Goethe, la biblioteca Amalia y el emblemático edificio de la Bauhaus. Durante el paseo, Carlos me contó acerca de su proyecto de urbanismo. Cuando volvíamos, ya estaba empezando a nevar. Nos despedimos en la parada del bus y me tomé el tren de regreso a Jena.

Al día siguiente saldría para Rostock, una ciudad pegada al mar del este; tendría unas 6 horas de viaje en tren por delante. El viaje a Rostock fue incómodo, ya que tuve que cambiar 3 veces de tren, y al pasar por Berlín, me dieron ganas de quedarme. En Rostock me esperaba Clara, la socióloga que había entrevistado en Berlín: ahora iría a vistarla a su lugar de trabajo. La estadía con Clara fue intensa ya que sólo estuve un día y medio en Rostock. Apenas me alcanzó el tiempo para sacar el retrato, hacer la entrevista y conocer la ciudad. Llegamos hasta Warnemünde, un balneario estilo Mar del Plata. El clima allí era muy lindo: gente paseando, comiendo pescado y tomando Gluhwein, el típico vino caliente y especiado, antídoto contra el frío.

El domingo a las 6 de la tarde, partimos juntas de regreso a Berlín. El viaje duró 3 horas y ¡no paramos de hablar! Cuando llegamos a Berlín, nos separamos en la estación de tren. La idea era volver a encontrarnos para cenar antes de mi partida. Esta vez, invitaríamos también a Julia que tenía interés de conocer a Clara.

¡Esa última semana en Berlín fue una locura! En ese corto plazo, tendría que terminar de revelar el material, entrevistarme con profesor K. por última vez, visitar a mi Oma (mi abuela alemana que vive allá) y todavía me quedaban 2 becarios por entrevistar. Pude hacer todo, menos encontrarme nuevamente con Clara y Julia. A la emoción de estar llegando al final del viaje, se le sumó la tristeza de ver a una Oma con el lenguaje perdido. La visité en el hogar de ancianos donde vive. Supe entonces que después de la última operación de caderas, había quedado sin posibilidad de hablar; solo balbuceaba.

La noche anterior a partir, me encontré con Osvaldo, un artista argentino radicado en Berlín que vivió el período de los ’80 en Buenos Aires con Ballesteros, Macchi, Suárez y hasta el famoso Luca Prodan. Le mostré mi trabajo y me dio una devolución muy contundente. Además, me regaló su catálogo donde estaban muchas de sus instalaciones. Las horas pasaron rápido y finalmente llegó el momento de la partida. Esa noche casi no pude dormir, tenía mucho equipaje y debía levantarme a las 4 de la mañana para tomar el vuelo hacia Madrid donde haría la combinación con el vuelo hacia Buenos Aires. Me llevó hasta el aeropuerto un taxista alemán que no estaba de buen humor. Afuera nevaba.

Cuando llegué a Madrid, el clima era muy distinto, la gente también. Como tenía 8 horas de espera, me fui directo al Prado a ver a Velázquez y a El Bosco. Almorcé y volví al aeropuerto. El vuelo fue bastante movidito, y cuando aterricé en Ezeiza, sentí una emoción extraña. Estaba contenta por todo lo vivido y agradecida por volver a casa.

El viaje en taxi hasta casa fue muy distinto al de Berlín. El taxista era un lector apasionado; me ayudó con las valijas con una sonrisa y me contó de su proceso de cambio interno. Me contó también que leía a Kafka y a Dostoyevsky entre otros. Me dejó en la puerta de mi casa, me entregó las valijas y me dijo: Sé libre.

Acá estoy de vuelta,
Abrazo a todos,
Jimena.

 

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noviembre 6, 2017

Braunschweig- Karlsruhe

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Manheim
Karlsruhe

noviembre 4, 2017

Maxi

Maxi en el laburatorio de KIT, Karlsruhe. Febrero de 2013.

La entrevista de Maxi fue realizada el 4 de Noviembre de 2017 en Buenos Aires, ya que en Karlsruhe no pudimos concretarla por falta de tiempo. 

¿Qué fuiste a buscar a Alemania y qué fue importante para vos de ese viaje?

Fui a buscar experiencia, conocer, viajar, crecer, relacionarme, aprender. Tenía muchas ganas de tener una experiencia en una universidad en el exterior, trabajando en un proyecto de investigación. Me pareció que esta beca era una oportunidad excelente. Además prácticamente no había salido del país, sólo para ir a Uruguay. Tampoco tenía experiencia viviendo sólo, ni viajando en serio. Para mi todo eso era importante, todo eso era nuevo. Lo tomé como una etapa de búsqueda, necesaria para mi vida.

¿Cómo se veía Argentina desde Alemania?

La verdad que no me fijaba tanto en eso. Estaba disfrutando mi vida allá, y no quería estar preocupándome o dedicando tiempo a las noticias. Mi familia sí me hacía esa pregunta bastante seguido…pienso que los Argentinos como sociedad nos hacemos mucho esa pregunta. Si bien creo que está bien preguntarse como te ven, porque en definitiva uno no se conoce del todo hasta no saber como lo ven los demás, también está bueno hacer las cosas porque uno así las quiere, y no por cómo te ven. Creo que hay que encontrar el equilibrio en un punto.

Maxi

¿Notaste algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad

Sí, muchísimo. Con respecto a mi vida, comencé a disfrutar muchísimo más las cosas. Desde que llegué a Alemania sabía que tenía sólo 6 meses ahí, con lo cual me propuse aprovechar y disfrutar cada segundo de la estadía. Luego eso lo extrapolé al resto de mi vida. Con respecto a mi carrera, fue mi primera gran experiencia como desarrollador/investigador. Después de quedar seleccionado, se dio una cadena de sucesos, en parte buscadas y en parte que se fueron dando, que me permitieron ir creciendo profesionalmente. Mi tutor del KIT publicó un paper sobre el trabajo que hicimos, y lo presentó en un congreso muy importante de robótica que se hizo en Japón. Un año después quedé seleccionado para otra beca, esta vez en Taiwán. Y luego en Argentina terminé trabajando en dos start-ups de visión artificial.
Con respecto a mi personalidad, me abrió muchisimo la cabeza, y creo que cambié cosas mías. Además de lo de aprovechar cada momento, me hice mucho más abierto a conocer gente y formar relaciones.


¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Con respecto a lo académico o profesional, fue cuando mi tutor me dijo que quería publicar un paper sobre nuestro trabajo en uno de los congresos más importantes de la especialidad. Ahí me dije: “Wow, que gran oportunidad que se me está dando”.
Con respecto al resto de la estadía, fue conocer a los otros becarios Argentinos en Karlsruhe. Hasta ese momento mi grupo de amigos había sido más o menos el mismo, y todos de Buenos Aires. Estos chicos eran en su mayoría del interior, y la gente del interior tiene eso de que te integra enseguida a su grupo. Sinceramente no había imaginado antes el nivel de amistad que logramos y conservamos. Si bien también conocí gente de otros países, con ellos compartí casi todo mi tiempo allá. Cinco años después nos seguimos escribiendo todas las semanas por whatsapp, y organizamos viajes o juntadas bastante seguido.


¿Cómo te imaginabas tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas
Me veía con ganas de hacer un doctorado en Alemania, pero no estaba del todo seguro. También tenía idea de seguir viajando todo lo que pudiera, seguir conociendo lugares, antes de asentarme en alguno. Tenía ganas de empezar a vivir un poco como lo había hecho ahí, sin tantas preocupaciones y disfrutando al máximo. Pero la vuelta fue complicada. Volver y ver que tus amigos y familiares siguen viviendo igual que cuando vos te fuiste, pero que en vos algo cambió, es chocante, porque querés seguir viviendo como lo hiciste ahí. Además si bien allá tenía la responsabilidad del proyecto, el resto de las cosas eran medio utópicas. Acá tenía de nuevo que estudiar, dar finales, trabajar más tiempo, no vivir más sólo (al menos hasta recibirme), etc. Por suerte se me dio de conseguir la otra beca para Taiwán, donde me saqué un poco las ganas de repetir una experiencia así. La vuelta de Taiwán fue mucho más llevadera.

¿Te hubieras quedado en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

En ese momento tenía que volver para terminar la carrera. Me faltaba un año de cursada y rendir finales. Una posibilidad cuando me recibiera era volver a Alemania a hacer un doctorado, que era algo que tenía ganas en ese momento. Después del viaje, mientras estaba terminando la carrera, recibí una oferta para volver al instituto donde había trabajado para hacer el doctorado, pero todavía no me había recibido, así que lo tuve que posponer. Sin embargo, cuando me recibí conseguí justo un trabajo super interesante acá en Buenos Aires. Siempre había pensado que si quería trabajar en mi especialidad iba a tener que hacerlo afuera. Además, había empezado a perder las ganas de hacer un doctorado. Por otro lado, después de tanto viaje, empecé a tomarle el gusto a Buenos Aires, que hasta ese momento no me gustaba tanto. Me di cuenta de la cantidad de actividades culturales que se pueden hacer acá, así que decidí apostar a eso y quedarme. Hace poco me ofrecieron otra vez un puesto de doctorado en Alemania, y volví a decir que no.

noviembre 3, 2017

Manuel

Manuel en el KIT de Karlsruhe. Febrero 2013.

¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

Vine a buscar experiencia. Viajar, conocer Europa, la historia… desde chico sueño con recorrer estas ciudades, me parecían tan lejanas, extrañas. Quería estar mucho tiempo fuera de mi casa. La universidad donde estudio está en Resistencia, mi ciudad de origen. Siempre viví con mis padres y quería experimentar no vivir ahí un tiempo. Quería alejarme por algunas relaciones que tenía, no tener que encontrarme más con ciertas personas.
Siempre quise poder estudiar en una universidad importante, la universidad de Resistencia tiene un buen nivel, pero no tiene mucho presupuesto, y en el área de investigación eso es muy importante. A futuro siempre me vi más como investigador, aunque me gusta la ingeniería industrial, siempre quise ser investigador. Visitar esta universidad y estar en un grupo, siempre fue un deseo.
Cuando se presentó la oportunidad de esta beca, no me creí capaz de ganarla, principalmente por mi desempeño académico, nunca fui muy sobresaliente. Un amigo me empujó a hacerlo, me dijo que sí podía, me dio fuerza, me postulé, mejoré mucho y lo logré.

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

No leo mucho las noticias, me entero por lo que me cuenta mi familia y amigos y por las redes sociales principalmente. Me duele ver que hay tanta gente que no está viendo la realidad de Argentina. La gente que está tan convencida que ésta es la forma de poder amar un país fuerte, haciendo las cosas así, no lo entiendo. Creo que hay que invertir en mejorar mucho la educación.
Me preocupa la inseguridad, no poder andar de noche sin miedo…acá en Alemania podés pasear por el parque de noche por ejemplo, algo que me gusta hacer. Mi instinto me dice que es peligroso, pero de golpe me acuerdo que acá no pasa nada. Hay robos si te descuidás, pero no el enfrentamiento que hay allá.
Veo que la gente es muy educada, el saludar por la calle, el pedir permiso…sí siento que la gente es más fría, no saludan con un beso, te dan la mano, hacer amigos cuesta más porque el idioma es una limitación.

Argentina se la ve como un país que le está costando demasiado progresar, desde mi punto de vista. Pienso hasta donde llegará, si es que está cayendo…si la educación sigue así, si cada vez hay más gente debajo de la linea de la pobreza, más generaciones de gente que no trabaja, no sé cuanto más va a caer. Cambiar eso va a llevar mucho tiempo.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

En cuanto a mi carrera no, pienso seguir con el objetivo de hacer carrera de investigador, o explorar algo en la industria. Siempre quise dedicarme al área de energías renovables y sigo pensando en eso.

En cuanto a mi personalidad… estuve de novio mucho tiempo y cuando llegué sentí que tenía mucha libertad, estoy más abierto a relacionarme sin culpas. No creo que mi personalidad haya cambiado, siento que soy el mismo, pero más libre.

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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Son muchas cosas las que me van sorprendiendo, el nivel de organización que tienen, el lugar donde trabajo por ejemplo, tienen la herramienta exacta para lo que necesitás: ¡cada tornillo tiene su propio destornillador!, totalmente específico, es algo muy puntual pero me sorprende que para cualquier cosa que necesitás hacer en el taller tenés la herramienta justa…algunas ni las conocía. Otra cosa es que te explican todo, aunque sea algo muy simple: esto se hace así, porque es la mejor forma de hacerlo. Uno podría haberlo hecho a su modo, estoy acostumbrado a eso, pero acá no, siempre hay alguien que te muestra la metodología.

Otra cosa que me marcó mucho, es la experiencia de vida con el grupo de argentinos. Somos prácticamente una familia, nos vemos todos los días, compartimos un montón de cosas, confío en estas personas que conozco hace tan poco tiempo, y eso me pasó muy pronto. Algunas discusiones siempre hay, pero salimos adelante, mis compañeros de piso son mis amigos, son gente que quiero mucho.

El viaje por Europa fue un hito, todas las ciudades que recorrí… en un momento un compañero de Resistencia que también está becado acá en Alemania pero en una ciudad al norte, me mandó un mensaje para que nos encontráramos en Estocolmo, me pareció algo increíble, nunca imaginé que me iba a pasar.

Manuel

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas

Eso es lo que más me cuesta ver en este momento, se está terminando la beca y tengo sentimientos encontrados, de si volver o no. Lo que más quiero es quedarme para continuar con todas las experiencias de las que hablé, seguir mejorando el alemán, seguir estudiando, investigar más, viajar, conocer más gente. Me estaría retrasando con la universidad…porque lo que quiero es terminar la carrera y ver en Argentina si me dedico a la investigación o puedo buscar una práctica para hacer acá. Todavía no tengo definido que hacer de mi futuro.
Me parece raro no pensar en una familia, pienso que alguien de 24 años debería empezar a pensar en eso, me parece extraño no considerarlo. A veces cuando veo un hombre más grande, lo primero que pienso es si tendrá familia, pienso en mí mismo en el futuro.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Sería un lugar muy lindo para vivir seguramente. Involucraría muchos cambios, la organización y mucha adaptación. Primero tengo que aprender a vivir solo, a valerme por mi mismo, por lo menos en Argentina, y ahí sí ver cómo sería vivir acá, tendría que pensarlo mucho. Muchos amigos me dicen: No vuelvas.

noviembre 1, 2017

Mariela

Mariela en su oficina en el KIT de Karlsruhe. Febrero 2013.


¿Qué viniste a buscar a Alemania y qué es importante para vos de este viaje?

El viaje no fue planificado por mi, me sorprendió. En el momento en que me dijeron que iba a viajar pensé que sería bueno para establecer contactos, conocer gente y adquirir experiencia. Concretamente abrir mi campo de investigación científica y conocer otras formas de trabajo, ya que cambia muchísimo de un grupo a otro la manera de trabajar en un mismo proyecto. Tanto en el grupo en el que estoy en Argentina y en el de Alemania, trabajan exactamente el mismo problema pero desde dos puntos de vista diferentes. Mi objetivo era ese, y en el camino esperar todo lo que viniese con la experiencia del viaje.

Marie

¿Cómo se ve Argentina desde Alemania?

Ahí tengo un conflicto, porque lo que esperaba encontrarme es muy distinto a lo que está pasando. Me esperaba muchísima diferencia en los procesos de trabajo, pero en algunas cosas encontré que era lo mismo y en otras no tanto. La dinámica cotidiana, la forma de vida, la organización de la ciudad, es todo muy distinto a Buenos Aires. Con respecto al trabajo, Alemania es uno de los equipos que hace más punta en cuanto a la colaboración internacional y esperaba realmente mucha diferencia. Lo que encontré es que tiene mucha experiencia y que es un grupo muy grande, y eso hace que las cosas funcionen ordenadamente en forma automática, esa es la diferencia más grande que encontré con respecto a como trabajamos en Argentina en el área científica que trabajo. No encontré algo en lo que crea que no podemos estar a la altura de las circunstancias. En general, se dan prioridades al mismo tipo de cosas. Me sorprendió que en Argentina se trabaja igual de seriamente y con la misma profundidad, algo que creí que no era de ese modo, pensé que iba a sentirme en desventaja académica, pero tampoco fue así, me adapté muy bien a la interacción con la gente aunque tenía el prejuicio de que serían mucho más cerrados o fríos, quizá es así porque en el grupo que trabajo están acostumbrados a trabajar con gente de todo el mundo. Me parecieron super hospitalarios.

¿Notás algún cambio significativo, en relación a tu vida, a tu carrera o tu personalidad?

Siento que me cambió mucho la personalidad, crecí en un montón de aspectos, abrí la cabeza. Experimentar lo que implica estar lejos de tu casa, arreglase sola y encarar una dinámica nueva, fue un gran cambio. Vivirlo. Y cuando lo vivís te das cuenta de un montón de cosas tuyas que no conocías, aprendes de vos, de los otros y valorás lo que antes ni tenías en cuenta. La familia, los amigos de la vida, tomas conciencia de lo que implica la distancia, porque hoy en día aunque tengas todos los medios de comunicación disponibles, nunca es lo mismo que estar con la gente. Eso me hizo crecer, enfrentarme a vivir lo cotidiano desde otro lugar. Arreglarse sin todos esos afectos, estar con uno mismo y construir un entorno desde cero.

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¿Hay algo que te haya marcado hasta el momento?, ¿Algo que consideres un hito dentro de la estadía?

Vivir las fiestas lejos de mi familia fue muy fuerte. Yo vivo sola en Buenos Aires y pensé que no me iba a costar adaptarme, pero me costó mucho. Tuvo que ver con el idioma, con situaciones en la calle cuando no te entienden…con cursar una materia en alemán y salir con una crisis existencial diciendo: ¿qué hago acá?.

¿Cómo te imaginás tu futuro? Expectativas, sueños, miedos, esperanzas.

La pregunta: ¿qué hago acá?, desencadenó una suerte de crisis con mi carrera, y me pregunto seguido qué es lo que quiero para mi futuro. Al estar vinculada con un grupo grande de gente que lleva adelante cada día la vida científica, me hizo dar cuenta de lo que implica ser un científico a nivel competitivo, estar en una colaboración internacional, estar en pos de la excelencia…Y pienso si vale la pena o no, si quiero correr detrás de eso o si prefiero elegir una vida más tranquila, priorizar otros aspectos más allá del profesional. Ahora voy a terminar el doctorado, pero no se si me veo toda mi vida en esa vorágine.

¿Te quedarías en Alemania definitivamente? ¿Cómo plan de vida?

Siempre dije que no me iba a ir afuera, lo tenía muy claro, pero esta experiencia me modificó en ese sentido, porque ahora que estoy por volver a Argentina tengo ganas de volver otros 6 meses. Me dan ganas de estar acá. Si esta pregunta me la hacías 2 meses atrás la respuesta era un No rotundo, pero ahora te diría No se. Relativicé las cosas que antes me parecían impensables, ahora quedarme sería una posibilidad, hoy es un puede ser.

enero 3, 2017

El contador de historias

Dice John Berger:

Si uno quiere contar una historia, lo que se hace es escuchar a la gente. El contador de historias es ante todo uno que escucha, y lo que busca son historias que cuentan los demás, normalmente sobre su vida o sobre la vida de sus amigos.